Bienestar y desarrollo personal
Por qué la mayoría de los propósitos fracasa y cómo evitar repetir el error en 2026
Una académica explica cómo evitar la procrastinación y lograr cambios reales en 2026

Experta
Con la llegada de un nuevo año, millones de personas retoman la tradición de establecer propósitos como una forma de renovación personal. Sin embargo, la mayoría de estos objetivos se abandona en las primeras semanas, una realidad que tiene más que ver con la planificación que con la falta de voluntad, explica la académica Dra. Beatriz Corona Figueroa, de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG).
La especialista señala que los propósitos de Año Nuevo nacen de la necesidad humana de ver cada inicio de ciclo como una oportunidad para escribir un “libro en blanco” en la vida, aunque advierte que muchas veces se repite el mismo patrón sin cambios reales. “Queremos resultados distintos haciendo exactamente lo mismo, y ahí radica el problema”, sostiene, al citar una idea atribuida a Albert Einstein.
Según Corona Figueroa, antes de plantear nuevas metas para 2026 es indispensable evaluar qué ocurrió con los propósitos del año anterior: si se cumplieron, se olvidaron o se abandonaron en el camino. En ese proceso, afirma, es clave reconocer el papel de la procrastinación y hacerse preguntas honestas como si realmente se desea el objetivo, si se está dispuesto al esfuerzo que implica y si se cree merecer aquello que se quiere alcanzar.
La académica recomienda incluso replantear el concepto de “propósitos de Año Nuevo” y llamarlos “propósitos para 2026”, con el fin de evitar que se diluyan tras el entusiasmo inicial. “Menos es más”, enfatiza, al sugerir enfocarse solo en dos o tres cambios importantes y elaborar un plan realista, con tiempos definidos y estrategias para prevenir recaídas.

Experta
Corona Figueroa subraya que los hábitos construidos durante años no cambian en pocas semanas y que la clave está en la constancia. Propone establecer metas equilibradas en distintas áreas, como la salud, la vida personal y la espiritual, y retomarlas mes tras mes, incluso si no se logran de inmediato.
“No hay ningún efecto mágico en el Año Nuevo que sea más poderoso que nuestra propia voluntad”, concluye la experta, al exhortar a aprovechar la motivación inicial de enero para sostener el esfuerzo durante todo el año y evitar caer en un ciclo repetitivo de promesas incumplidas.