Plataforma para Lenguaje en Infantes
Quisqueya Habla y su impacto en niños del país con trastornos del lenguaje

De implementarse en el país cambiaría la vida de miles de niños y de sus familias.
¿Recuerdan a Valeria, la aplicación médica que permite el diagnóstico y rehabilitación temprana en niños con trastornos del lenguaje y audición, creada en España por el otorrinolaringólogo infantil dominicano, Frank Betances, y con la que, en 2023, ganó el primer premio de Innovación en Salud, que concede la Agencia Gallega de Conocimiento en Salud?
Pues, les contamos: una adaptación de Valeria podría ser aplicada en República Dominicana si este médico, oriundo de Magüey, comunidad rural de La Vega, consigue apoyo logístico y los recursos económicos requeridos para su ensamblaje tecnológico y aplicación en el sector salud.
En República Dominicana existen altas estadísticas de niños con trastornos del habla, problemas de audición, condición de autismo, parálisis cerebral, síndrome de Down, déficit de atención, hiperactividad, entre otras condiciones, por lo que la intervención temprana -clave en el desarrollo- se hace necesaria y urgente.
La introducción de una asistente virtual como esta al sistema de salud dominicano, motorizada con Inteligencia Artificial y probada con éxito en Europa, promete, por igual, provocar una revolución en el diagnóstico y rehabilitación del lenguaje de estos niños.
La propuesta que coloca sobre la mesa el doctor Betances es que Valeria sea adaptada a República Dominicana y a su gente, a través de la asistente virtual Quisqueya Habla, lo que podría beneficiar a unos 45 a 50 mil niños, cada año, según su proyección.
Con esta adaptación se busca crear una aplicación digital más cercana, con palabras y expresiones propias de la identidad dominicana, en donde convergen tradiciones, cuentos y canciones. Valeria fue pensada en base a la identidad y cotidianidad española, por lo que aplicarla tal cual en el país arrojaría resultados sesgados y, por tanto, ningún desarrollo en los niños intervenidos.
El interés y anhelo del doctor Betances es que esta aplicación se extienda por países en vía de desarrollo, como el suyo, donde la intervención en atención temprana, es decir, a niños de 0 a 7 años, es un lujo.
“Estudios hablan de que 1 de cada 4 niños puede padecer, en algún momento de su infancia, algún trastorno relacionado con la voz o lenguaje. Desde nuestro equipo, queremos aportar soluciones accesibles y efectivas”, explica.
En la actualidad, Valeria es usada en el Hospital Universitario Lucus Augusti (Hula), de Galicia, España, donde Betances ofrece sus servicios médicos. Los indicadores de éxito en niños intervenidos demuestran un avance de un 60 %, en aumento de palabras pronunciadas, consecuentemente, conversaciones más fluidas, mejoría en la socialización, desarrollo conductual y participación familiar, así como reducción de conductas disruptivas por frustración comunicativa.
Cómo funciona Quisqueya Habla
Al igual que Valeria, una tableta, con la aplicación digital Quisqueya Habla instalada, será entregada a los padres, con una serie de indicaciones conocidas como ‘píldoras’: (que no es más que actividades y estrategias lúdicas a desarrollar en casa con la dirección de los padres o tutores, por espacio de 20 minutos a una hora diaria, dependiendo la condición del niño y su nivel).
El rol de los padres o tutores es clave. Luego viene una etapa de seguimiento; este proceso terapéutico es evaluado cada tres meses por especialistas en atención temprana, compuesto por pediatra, neurólogo, psiquiatra, psicólogo, endocrinólogo… a fin de determinar mejoras y progresos.
Quisqueya Habla se centra en el valor de las familias como agentes activos del proceso terapéutico, proporcionándoles herramientas que facilitan la rehabilitación en casa y transforman el hogar en un centro de estimulación continua.
El programa incluye talleres de capacitación para padres, grupos de apoyo comunitario y materiales didácticos ilustrados que facilitan la implementación de actividades diarias. Esta estrategia busca superar las barreras de acceso geográfico y económico que históricamente han limitado la atención especializada en el país.
Importante, precisar -destaca Betances- “las personas aprendemos hablar por estimulación no por imitación”. Por eso, la constancia y disciplina en el proceso terapéutico son determinantes.
“Cuando un niño no puede acceder a terapia de lenguaje, no solo sufre él, sufre toda la familia y se limita el potencial de nuestra sociedad. El proyecto Quisqueya Habla es nuestra respuesta directa a esa necesidad. Usamos la tecnología para llevar diagnóstico y rehabilitación allí donde no existen, transformando la innovación en justicia social”.
Quisqueya Habla, por igual, cuenta con dos métodos científicos a aplicar, uno para el diagnóstico y uno complementario, para la rehabilitación de estos trastornos que afectan a niños con diferentes condiciones, como las arriba señaladas.
En el caso de Valeria la parte diagnóstica es llamada Valoración Interactiva de Audición y Lenguaje (VIA). En fin, Quisqueya Habla es un innovador aporte médico que combina metodología científica, tecnología y cultura, con facilidad de uso en cualquier rincón del territorio nacional.
Para la detección temprana se emplean instrumentos validados como el M-CHAT-R/F, un cuestionario adaptado al español dominicano, que permite identificar señales de alerta en niños de 16 a 30 meses. De forma complementaria se utiliza la escala CARS-2, para evaluaciones más detalladas en los casos que requieren confirmación diagnóstica.
¿Qué tan complicado ha sido conseguir apoyo en tu país? Le preguntamos. “Bueno, se ha complicado conseguir apoyo logístico y económico porque su desarrollo tecnológico es complejo y costoso. En España fue costeado con el dinero público, lo ideal es que el Gobierno dominicano se comprometa con sus ciudadanos, y recibe el nombre de dispositivo médico, como si fuera un medicamento que se debe aplicar”, nos dice.
Y... continúa confiado: “Lo ideal es que aparezca ‘gente buena’, que piense en su país y en estos niños, pueden ser empresas o las ARS, a través de su trabajo de responsabilidad social”.