El discurso de Kast
Mejores tiempos para bien gestionar a Chile
El éxito para Kast tiene un buen sustento en las políticas pro crecimiento de Pinochet, pero también dependerá de que conserve en su ejercicio la legitimidad.

Kast deberá extender la legitimidad del origen de su mandato a su ejercicio.
Tras un contundente respaldo popular, José Antonio Kast llegará al poder en Chile en circunstancias que le pudiera permitir lograr, no sin desafíos, una gestión económica exitosa y políticamente legítima, pues llega avalado por las políticas de crecimiento económico impulsadas por Augusto Pinochet en los 70 y loso 80, sin que necesariamente se vea obligado a incurrir en los excesos de poder que caracterizaron a la dictadura.
Todo dependerá de que la legitimidad de su gestión no se reduzca al origen de su mandato, sino que, tras asumir la Presidencia, lo construya día a día.
Tras conocerse su victoria y sin que todavía haya asumido el poder, ya el mercado ha comenzado a darle su aprobación. El Embi, índice de bonos de mercados emergentes elaborado por JP Morgan, cerró este lunes en 86 puntos, la menor cifra desde julio de 2007 y mantiene una tendencia que podría llevar a volver a convertir a Chile en el país de la región con menor riesgo crediticio, ahora superado por Uruguay. Ha habido momentos en que Chile ha ocupado ese lugar, como en 2023, cuando una caída en sus primas de riesgo lo colocaron por debajo de países como Perú y Panamá por un período breve.
No hay dudas de que el legado económico de Pinochet —separado de su origen político y de excesos propios de su ejercicio— sigue siendo valorado por una parte relevante del electorado, especialmente frente al desencanto con el bajo crecimiento reciente, la inseguridad y la fatiga reformista.
El apoyo popular recibido por Kast lo confirma al favorecer un discurso que se centra en el orden, la inversión y la estabilidad.
Pero hay desafíos que deberá enfrentar Kast para que la legitimidad del origen de su mandato se extienda a su ejercicio. Eso dependerá de cómo lidiará con un congreso fragmentado, un poder judicial activo y una opinión pública altamente movilizada, con expectativas sociales elevadas.
De manera que el éxito para Kast tiene un buen sustento en las políticas pro crecimiento de Pinochet, pero también dependerá de que la legitimidad de su origen conserve, en su ejercicio, el orden sin recordar el miedo.