EEUU o China: dilema equivocado

EEUU o China: dilema equivocado

Eduardo Klinger Pevida

Muchos en el Sur Global pueden preguntarse qué hacer ante dos colosos enfrentados. Pudieran estarse planteando preguntas equivocadas: ¿Con quién debo unir mi destino? ¿Con cuál debo engranar mi desarrollo y futuro? Es evidente que Washington, en no pocas ocasiones, salta por encima de “valores” que, conjuntamente con Europa, defendían a capa y espada sustentado en un escenario multilateral que se pretende ignorar en el afán de criticar a Beijing. Mucho pudiera decirse del caso del Viejo Continente y su creciente subestimación de los “valores” que decía defender, pero en buena medida, de ello se encargó recientemente el propio vicepresidente norteamericano. Vivimos en un mundo convulso en el que los principales problemas que lo han azotado por siglos siguen vigentes, aunque se expresen de distintas medidas y en no pocas veces bajo subterfugios que, comoquiera, no logran ocultar los grandes desafíos históricos que golpean. Se siguen sufriendo las consecuencias del intercambio desigual, ahora envuelto en el excepcional desarrollo tecnológico, que no deja de padecer el mundo no desarrollado. Hoy ni China ni EEUU pueden deslindarse del gran encadenamiento económico tejido entre ellos. Si ni Washington ni Beijing han podido desvincularse entre sí ni quebrar su intensa relación económica comercial, porque ha de situarse el resto del mundo ante el dilema de con quien estrechar relaciones. La respuesta a la encrucijada que algunos optan por asumir por temor a las represalias que pudieran sufrir, es de fácil y obvia solución.

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El camino del desarrollo hay que forjarlo, no hay nada escrito y hay que construirlo con voluntad política y decisión y con acciones globales. Medios internacionales enfilan sus ataques contra China, pero esta asume sus relaciones bajo un principio estrictamente estatal al margen de consideraciones políticas e ideológicas.

Se relaciona con todo el que quiera bajo el principio de que hay una sola China, su única línea roja infranqueable. Si bien EEUU quisiera que China no fuera lo que es, no tiene más opción que aceptar que el “Sur Global” no puede prescindir del respaldo chino.

Qué nueva, fresca y prometedora opción se abriera al mundo si las naciones desarrolladas escucharan la convocatoria china de que todos se unan en la construcción de un futuro mejor. En una comunidad global el principio básico seria la colaboración y cooperación por encima de la confrontación. El dilema no es uno u otro, sino los dos.