Congelada en el tiempo
Prípiat, ciudad borrada del mapa por la catátrofe de Chernóbil
Este fin de semana, Ucrania se prepara para conmemorar un trágico aniversario: el de la explosión del reactor número cuatro de la central nuclear de Chernóbil. Décadas después del accidente, la zona de exclusión, inaccesible sin autorización especial, se ha convertido en un santuario del que más de trescientas cincuenta mil personas tuvieron que ser evacuadas debido a la radiación. Reportaje desde Prípiat, ciudad abandonada.

Aquí todo quedó congelado en el tiempo: la vegetación ha cubierto los edificios abandonados y, en los sótanos del hospital, la arena cubre la ropa contaminada de los socorristas.
Nada más llegar a Prípiat, incluso antes de salir del auto, el dosímetro recuerda que aquí, cuarenta años después de la catástrofe de Chernóbil, la radiactividad sigue siendo elevada.
Volodymyr, guía y antiguo liquidador de la central, advierte que, en esta plaza, "hubo muchísimo tránsito, pasaban coches, la empresa funcionaba, el hotel también. Justo al lado, esa zona no fue descontaminada, así que el nivel de radiación es diez veces más alto".
Aquí todo quedó congelado en el tiempo: la vegetación ha cubierto los edificios abandonados y, en los sótanos del hospital, la arena cubre la ropa contaminada de los socorristas, primeras víctimas junto con los trabajadores de la central, antes de que los cincuenta mil habitantes fueran evacuados de urgencia. La ciudad es fantasmal y está llena de recuerdos.
“Yo venía aquí a practicar boxeo. Esto era un jardín de invierno. Lo habían acondicionado así. Había estanques, barriles y toda clase de flores. Después instalaron una lona, un ring de boxeo. Mi casa no está lejos de aquí. Venía muy a menudo”, recuerda Volodymyr.
Para él como para todos los ucranianos, Prípiat y la central nuclear vecina de Chernóbil no son solo los nombres de una catástrofe: son los de ciudades borradas del mapa, víctimas del accidente nuclear más grave de nuestra historia.