Israel sumido en incertidumbre por deterioro de salud Sharon

Israel sumido en incertidumbre por deterioro de salud Sharon
JERUSALEN (AFP).- El primer ministro israelí, Ariel Sharon, de 77 años, se debatía ayer entre la vida y la muerte tras ser sometido a una operación de más de siete horas para tratar su hemorragia cerebral, mientras el país estaba sumido en la incertidumbre, a tres meses de las elecciones generales.
Ariel Sharon, que ocupa el cargo de primer ministro desde hace cinco años, se encuentra en coma profundo inducido con respiración artificial, al menos durante 24 horas, con el fin de mantener una débil presión en el cráneo, explicó el director del hospital Hadasa de Jerusalén, Shlomo Mor Yosef.
El primer ministro lucha por su vida, declaró el ministro de Transportes, Meir Cheetritt, tras una reunión de urgencia del ejecutivo israelí en la que el viceprimer ministro, Ehud Olmert, un fiel de Sharon, se hizo cargo oficialmente de la función de jefe de gobierno de forma interina.
En caso de que Sharon sobreviva, la gravedad del infarto cerebral sufrido el miércoles por la noche el segundo en menos de tres semanas no le permitirá reanudar sus actividades normales, señalaron los médicos y algunos de los colaboradores más cercanos del primer ministro.
Por su parte, los periódicos israelíes se referían al último combate de Sharon, después de que los cirujanos lograsen detener la hemorragia cerebral que sufría tras dos operaciones efectuadas en la noche del miércoles al jueves.
La primera intervención duró más de seis horas, indicó el profesor Shlomo Mor Yossef, quien se mostró cauteloso al señalar que Sharon seguía en estado grave.
El primer ministro tuvo que sufrir una segunda operación porque aparecieron algunas complicaciones.
Sus médicos manifestaron este jueves la esperanza de que la estabilización de su estado pueda ser el inicio de una mejoría.
La situación del paciente es estable, todos los parámetros dan indicaciones dentro de las normas esperadas, explicó Mor Yusef, aunque precisó que es prematuro hacer pronósticos sobre los resultados del tratamiento y estimó que es necesario esperar entre 48 y 72 horas para ver la evolución. Otro de los médicos del equipo que operó a Sharon, el argentino Félix Umansky, dijo que había un buen drenaje de la hemorragia, pero no podemos decir nada de la condición neurológica hasta que no pasen estos primeros días.
Puede estar (sedado) tres o cuatro días, eso depende de nosotros y de su estado en cuanto a presión arterial y respiración, nos basaremos en sucesivas tomografías del cráneo, declaró Umansky a la emisora colombiana Radio Caracol desde el hospital Hadasa. Sharon ya fue hospitalizado el 18 de diciembre después de sufrir un ligero infarto cerebral causado por un coágulo de sangre procedente del corazón, según sus médicos. Después fue tratado con anticoagulantes para evitar un nuevo ataque.
Todo esto es muy triste; pido a Dios que Sharon no muera, afirmó Margalit Ovadiya, una jubilada que se encontraba entre las decenas de israelíes congregados ante el hospital Hadasa, a la espera de noticias sobre el estado de su líder y aún desconcertados por lo ocurrido.
Es una auténtica catástrofe que influirá en el futuro del Estado de Israel, añadió el abogado Michael Magidish.
El primer ministro goza de gran prestigio entre sus compatriotas, tras un brillante pasado militar y medio siglo de carrera política.
Sin embargo, en los últimos dos días estaba de nuevo bajo presión debido a la acusación de que su familia recibió tres millones de dólares en sobornos de un millonario austríaco.
Es el final de una era, aseguró el diario Haaretz al precisar que le será muy difícil (a Sharon) convencer a la opinión pública de que es capaz, tras dos infartos cerebrales en menos de tres semanas, seguir al frente del gobierno otros cuatro años.
En este sentido, la enfermedad del primer ministro modificará todos los pronósticos en Israel, que daban al nuevo partido centrista Kadima, creado y personificado por Sharon, como gran favorito de las elecciones legislativas del 28 de marzo.
Estas últimas se celebrarán en la fecha prevista, anunció este jueves el consejero jurídico del gobierno, Menahem Mazuz.
Los laboristas y el Likud, por su parte, anunciaron la suspensión momentánea de todas sus actividades políticas.
Países árabes temen por proceso de paz
Ammán (EFE).- Los Gobiernos árabes guardan silencio respecto al estado de salud del primer ministro israelí, Ariel Sharón, mientras que analistas de la zona opinan que su desaparición podría paralizar totalmente el proceso de paz en Oriente Medio.
Sharón, de 77 años, se encuentra en estado grave tras ser intervenido quirúrgicamente para detenerle una masiva hemorragia cerebral, y los médicos que le tratan aseguran que si sigue con vida no estará en condiciones de gobernar.
Esta situación ha llevado a varios comentaristas árabes a pensar en el futuro de las negociaciones de paz sin Sharón, y algunos de ellos opinan que será difícil encontrar otros líderes políticos en Israel capaces de hacer concesiones territoriales a los árabes.
Los israelíes se interesarán más por sus asuntos internos, por lo que el proceso de paz quedará en segundo lugar, dijo a EFE Ghazi Al Saadi, un experto jordano en asuntos israelíes.
Otros analistas consideran que aparecerán en Israel nuevos líderes políticos ultranacionalistas y derechistas.
De acuerdo con ley israelí, el viceprimer ministro, Ehud Olmert, ha asumido la jefatura del Gobierno durante 100 días, hasta que se celebren las elecciones el próximo 28 de marzo.
La ausencia de Sharón del escenario político causaría la paralización de las negociaciones durante un periodo indefinido, y los líderes israelíes, incluido Olmert, centrarán sus esfuerzos en los asuntos internos más que en la reactivación del proceso de paz, dijo Al Saadi.
Pese a que sus ideas respecto a los derechos árabes preocupaban a los dirigentes del mundo árabe, Sharón ha sido un hombre que buscaba la paz y hablaba con franqueza. No hay ningún otro líder israelí, ni ahora, ni en el futuro próximo, capaz de decidir nuevas retiradas de territorios ocupados árabes, añadió.
Aludía a la retirada israelí de Gaza en agosto pasado y a la evacuación de una veintena de asentamientos judíos en esa franja.
En opinión de Al Saadi, el jefe del Gobierno israelí en funciones, Ehud Olmert, no es capaz de liderar el país con la misma confianza de la que goza Sharón.
El principal problema será el futuro del Partido Kadima, la formación política que Sharón creó en noviembre pasado, ya que se considera como el partido de un único dirigente. Kadima significa Sharón y Sharón significa Kadima.
Saadi coincide con otros comentaristas árabes en que los únicos que se beneficiarán de una posible desaparición del primer ministro israelí son los partidos Likud y el Laborista.
Thiab Makhadmeh, un profesor de Ciencias Políticas, considera, por su parte, que en el Estado judío faltará una personalidad activa y valiente que pueda tomar decisiones o hacer concesiones territoriales a los árabes.
Para Makhadmeh, la evacuación de Gaza y el desmantelamiento de 25 asentamientos judíos en esa franja y en Cisjordania no hubiera podido realizarse sin la presencia de Sharón como jefe de Gobierno en Israel.
También expresó dudas sobre la capacidad de Olmert de liderar el Partido Kadima y de conseguir los objetivos de Sharón en las elecciones del próximo 28 de marzo.