Foro por la Paz
Alertan sobre crisis moral y económica si no se detiene la corrupción
Foro por la Paz hizo un llamado al presidente Luis Abinader para que disponga un plan urgente de siembra masiva de víveres.

Domingo Paulino Moya
El Foro Permanente por la Paz Política y Social Global consideró preocupante el aumento de los escándalos de corrupción en la República Dominicana y advirtió que, de continuar lo que calificó como un “deterioro moral”, el país podría enfrentar serias consecuencias en los ámbitos institucional, fiscal y social.
El portavoz político-evangélico del foro y presidente del Ministerio Jesús es Sanidad y Vida Eterna, Inc., pastor Paulino Moya, afirmó que esta situación impacta directamente al Partido Revolucionario Moderno (PRM) y al Gobierno central, y podría derivar en una crisis moral y económica de grandes proporciones.
Moya sostuvo que se hace urgente la conformación de un gobierno de unidad nacional que permita encauzar la gobernabilidad y rescatar la confianza ciudadana, ante lo que definió como una profunda crisis de valores en las instituciones públicas.
“Seguro no hay más ciego que el que no quiere ver. Creemos sabio y oportuno que el presidente de la República asuma una reflexión profunda y actúe a tiempo para encauzar la gobernabilidad, poniendo por encima de todo la preservación de la dominicanidad”, expresó el dirigente religioso.
Asimismo, manifestó preocupación por los acelerados acontecimientos que se registran a nivel global y consideró que el país no está suficientemente preparado para enfrentar las posibles turbulencias económicas y sociales que, a su juicio, se avecinan.
En otro orden, el Foro por la Paz hizo un llamado al presidente Luis Abinader para que disponga un plan urgente de siembra masiva de víveres, con el objetivo de reducir los precios de los alimentos y garantizar el acceso a la canasta básica, especialmente a las familias más vulnerables.
Moya explicó que estas peticiones se realizan de manera respetuosa y sincera, con el propósito de que el mandatario “tenga manos sensibles y un corazón lleno de amor por los más desposeídos”, al tiempo que reafirmó que es un deber permanente de la Iglesia alzar su voz en favor del pueblo como instrumento de compasión y justicia social.
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