Mucho llover, pero…
El agua que has de beber no parece bien administrada en el país que digamos
Las intensas lluvias que en esta misma semana causaron daños considerables a bienes de la población y a importantes infraestructuras cobrando las vidas de dos personas, aportaron a su vez el recurso tan imprescindible que es el agua, la que en República Dominicana ha permanecido expuesta a la agresividad de prácticas que alteran sus propiedades y composición, a veces severamente

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Las intensas lluvias que en esta misma semana causaron daños considerables a bienes de la población y a importantes infraestructuras cobrando las vidas de dos personas, aportaron a su vez el recurso tan imprescindible que es el agua, la que en República Dominicana ha permanecido expuesta a la agresividad de prácticas que alteran sus propiedades y composición, a veces severamente. También a ser derrochado como si no se tratara de un bien amenazado por el crecimiento geométrico de la población, global y local, que parece olvidarse de que está condenada a depender de un líquido vital disponible en una misma crítica cantidad desde los orígenes del universo, su preservación a largo plazo no está garantizado.
Acudiendo al banco de datos de la Oficina Nacional de Estadísticas, ONE, se recibe constancia de que las zonas más densamente pobladas e industrializadas del país se distinguen por un gran impacto contaminador sobre fuentes de aguas naturales con la ciudad de Santo Domingo en la primera posición del sombrío ranking de perjuicios ambientales por ser el origen de un gran volumen de desechos domésticos y fabriles que llegan al supuestamente clausurado vertedero de Duquesa que sigue infiltrando al subsuelo el tóxico lixiviado derivado de descomposiciones orgánicas que van a parar a las sensibles reservas de agua subterránea..
PECADOS PROVINCIALES
San Cristóbal, La Vega, Monseñor Nouel y Sánchez Ramírez constituyen espacios de la geografía nacional señalados como generadores de alta contaminación para los ríos que por ellos se desplazan: el Haina, que recibe una elevadacarga de metales pesados e hidrocarburos debido a la actividad del puerto y la zona industrial de su entorno. Mientras las corrientes fluviales del Camú y el Jima llevan por sus densas provincias del corazón del territorio nacional la severa polución que deviene de actividades agrícolas de perfil industrial basadas en intensas aplicaciones de agroquímicos y de explotaciones mineras por allí basadas en el letal cianuro que agrede severamente la corteza terrestre y genera una acidez devastadora que llega al subsuelo.
Se adiciona a este lúgubre panorama lo que por más de un siglo ha estado llegando masivamente a los caudales del Ozama, enrarecido como receptor de todo lo dañino que emana desde sus riberas, y del Yaque “dormilón” que más bien parece dirigirse al sueño eterno, como si estuviera condenado a recibir ilimitadamente los nocivos residuos y deposiciones de gran parte de la población de su entorno que lleva largo tiempo tratándolo como enorme basural al que llegan diariamente una serie de líquidos y sólidos nocivos que devienen de actividades industriales incluyendo las más rudimentarias.
SIN PAN PARA MAYO
La previsión de resguardarla cuando el agua abunda -a veces furiosamente por alguna embestida fenomenal de la naturaleza- es poco practicada en República Dominicana si se toma en cuenta que más del 60% de la que proviene anualmente de las lluvias, regresa sin aprovechamiento a los caudales del mar Caribe y el océano Atlántico a consecuencia de una insuficiente capacidad de almacenamiento por déficit de infraestructuras hidráulicas. La red de embalses de vieja data y buen sentido del entonces presidente Joaquín Balaguer, no bastó para bien equipar con represas al país. A la gigantesca infraestructura que es Monte Grande, que se proyecta condenada a un largo período sin dar fruto con irrigación en el país, se llegó gateando por años y años en desprecio a su crucial utilidad.
Los expertos han dado un veredicto: en eso de dotarse a través de la ingeniería hidráulica de medios apropiados para reservar agua para los siguientes decenios, República Dominicana apenas alcanza un 9% de lo que racionalmente procede a estas alturas de los tiempos. Para ellos, el país se encuentra en un rezago de 20 años en la construcción de presas y acueductos y para ponerlo al día en ese renglón deberían construirse al menos 25 presas y 15 sistemas de riego adicionales. La autosuficiencia alimentaria, que ya está en un nivel precario decaería aún más sin niveles apropiados de inversiones hidráulicas para llegar al futuro tranquilos y seguros.
ACCESO LIMITADO
Los aguacerazos de los últimos días, que elevaron la pluviometría hasta los 408 milímetros en la ciudad más poblada del país, elevaron satisfactoriamente los caudales de la red nacional de presas y aseguraron, teóricamente, el abastecimiento a un número importante de acueductos… sin garantías de benéfica abundancia y significativa mejoría del suministro a la población siendo que solo el 17% de los hogares dispone de acceso regular e inalterable a este servicio esencial en la totalidad de días. El 83% de las familias está sujeto a vaivenes con la llegada a las tuberías domiciliarias del “preciado líquido” (acogiéndonos al clichet) en días de cantidad semanal variada: 1, 2,3, 4, 5….. que los usuarios celebran mucho cuando el agua brota abundante hasta por diez horas seguidas.
Se formula un dramático reparo al poco alcance de muchos dominicanos a una provisión adecuada de agua potable: sobre muchas comunidades marginadas –a la que las nubes se excedieron en descargas acuáticas estos días- lo más a la mano es agua insalubre que puede conseguir sin tratar en ríos, arroyos, pozos y cañadas que por suerte en las entrañas de las zonas rurales no llegan a recibir el grado de contaminación que caracteriza a similares corrientes y contenidos que atraviesan algunas zonas urbanas en la condición de atentados a la salud de sus habitantes.

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Esa ingesta con exposición a la microbiana atroz que puede tener presencia en la forma atrasada de habitar la ruralidad y los cinturones de miseria puede costar caro y amenazar la existencia a causa de enfermedades prevalentes como las infecciones por leptospirosis, cólera y esquistosomiasis, con algunas de estas penetraciones de gérmenes con fluctuaciones de grados letales. La falta de agua libre de impurezas es un factor determinante para preservar la salud infantil en República Dominicana.