Posición del Instituto Duartiano sobre regularizar la mano de obra haitiana
El presidente del organismo patriótico, doctor Wilson Gómez, rechaza cualquier medida que favorezca la regularización de ilegales o indocumentados, ni el otorgamiento de a estos de permisos transitorios de trabajo, ni nada que entrañe la dotación de documentos de identidad personal con respecto a súbditos de cualquier otro país, pudiera librar la autoridad dominicana al margen del ordenamiento legal y constitucional del país.
El Instituto Duartiano mostró su plena identificación con los acuerdos que resulten del “Diálogo sobre la Crisis Haitiana y sus Implicaciones en la República Dominicana”, siempre que estos no entrañen ninguna “medida regulatoria” de inmigrantes ilegales o indocumentados, ni el otorgamiento a estos de permisos transitorios de trabajo, tampoco que impliquen la dotación de documentos de identidad personal librados por la autoridad dominicana al margen del ordenamiento legal y constitucional, con respecto a súbditos de cualquier otro país.
Así lo informó este lunes el doctor Wilson Gómez Ramírez, presidente del Instituto Duartiano, durante un encuentro en la sede de la institución, en el Museo y Casa de Duarte, en la Ciudad Colonial, con la presencia de sus directivos.
Gómez Ramírez sostuvo que la entidad patriótica creía firmemente en la necesidad de que las autoridades cumplieran con el más alto sentido de responsabilidad en la aplicación de las leyes migratorias y laborales, como vía para garantizar el fortalecimiento institucional del país.
En ese orden, advirtió que debía respetarse de manera absoluta el ordenamiento constitucional, en especial lo establecido en el artículo 3 de la Carta Magna, que consagra el principio de la no intervención como una norma invariable de la política internacional dominicana.
El presidente del Instituto Duartiano consideró de importancia que el Consejo Económico y Social (CES) propusiera la creación de un Observatorio Nacional de Migración Laboral, aunque puntualizó que su composición no debía limitarse a órganos estatales como el Ministerio de Trabajo, Migración y Relaciones Exteriores, sino incluir a instituciones de la vida civil, en especial aquellas de reconocida vocación patriótica.
Manifestó que resultaba una necesidad impostergable que el presidente Luis Abinader, en su rol de responsable de la seguridad del Estado y de la política internacional, enfrentara con determinación la corrupción fronteriza y encabezara una ofensiva diplomática enérgica para dar a conocer en el ámbito internacional los aportes extraordinarios que ha realizado el país en favor de Haití, así como la inexistencia en la sociedad dominicana de prácticas racistas, discriminatorias o xenofóbicas.