Por Mayda Balmaseda Sariego
El rol de la mujer en China fue históricamente diverso, pero siempre complejo. Fue pasando de una etapa de matriarcado a una en la que se eliminaron sus privilegios bajo la dinastía Zhou a. C. dando lugar a un período en que fueron relegadas a la obediencia del padre, del esposo y, si enviudaban, del hijo. No tenían derecho al divorcio ni podían trabajar. Un giro de 360 grados con relación a la época de matriarcado.
Con el tiempo fueron llegando cambios con más libertades, aunque reservados a los estratos privilegiados de la sociedad. Sin embargo, se inició la fase de vendarles los pies, se supone con la intención de mantenerlos pequeños, por considerarlos más atractivos. Tal práctica se extendió hasta mediados del siglo XIX en que se eliminó en momentos de la Insurrección de los Taiping.
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La revolución nacionalista de 1911 a 1912 derrocó a la dinastía Qing, considerada ineficiente y débil frente a las ambiciones imperiales occidentales, siempre al asecho. Con el surgimiento de la República se puso fin a la Era Imperial china. El período republicano, aunque convulso, introdujo beneficios y derechos para las mujeres como la aprobación de un Código de Familia que prohibió vender a las hijas y la práctica de arreglar matrimonios. Se estableció la igualdad legal de las mujeres en temas como el acceso a la propiedad. Comoquiera, dada la extensión del país, con zonas muy apartadas, las nuevas conquistas no llegaban por igual a todas las regiones.
Todo cambió radicalmente con el triunfo revolucionario y la proclamación de la República Popular China el 1 de octubre de 1949. Uno de los principios que defendió y promovió Mao Zedong fue el empoderamiento de la mujer china poniendo fin al patriarcado prevaleciente. La nueva sociedad liberó a la mujer de sus ataduras y sometimiento a matrimonios forzados. La Ley Matrimonial de 1950 garantizaba que matrimonio y divorcio se produjera en condiciones de plena igualdad. La ley se modificó en 1980 para prohibir expresamente algunas prácticas aun presentes en zonas rurales como el pago por novia y el “excrex” encuentro de familias antes del matrimonio para decidir sobre propiedades y otros temas.
El gobierno comunista legalizó el aborto desde los años 50 y se estimuló la incorporación de las mujeres al trabajo, así como a la educación. Desde entonces la presencia de la mujer china en el mercado de trabajo ha estado entre las más altas del mundo. Las jóvenes constituyen hoy día más del 50 % del alumnado universitario.
En la sociedad del “socialismo con características chinas” la mujer china goza de amplios derechos protegidos por instituciones oficiales que promueven la igualdad de género y estimulan un papel creciente en el desarrollo de la nación como política de Estado que impulsa el presidente y líder del Partido Xi Jinping. Aunque insuficiente para lo que se aspira, y las mujeres se han ganado, lo cierto es que tanto en el ámbito gubernamental como legislativo ha estado creciendo incesantemente la presencia femenina. No obstante, solo el 24,9% de mujeres se encuentran en la Asamblea Nacional y solo el 10% ocupan altos cargos. Únicamente el 17,5% de las empresas chinas son dirigidas por mujeres, pocas, pero es un gran avance en el contexto objetivo chino.
Se aprobó una Ley de Acoso Sexual y se aplica. Se prohíbe preguntarles a las mujeres por sus planes de tener hijos o solicitarles test de embarazo en gestiones de trabajo y no se permite la oferta de plazas solo para hombres.
China es ubicada en la sexta posición entre los países más igualitarios del mundo en referencia a salarios devengados por trabajos similares, aunque subsisten brechas salariales que, en algunos lugares, llega al 22,5%, está por debajo del nivel en buena parte de las naciones occidentales,
El pasado mes de octubre la señora Huang Xiaowei, vicepresidenta de la Federación Nacional de Mujeres de China, realizó una gira por América Latina en camino a la reunión del G20 y durante su estancia en República Dominicana expuso en la Universidad Autónoma de Santo Domingo los avances y facultades de las mujeres en la construcción de la sociedad china. Igualmente explicó la relevancia de la reciente sesión de la III Sesión Plenaria del Comité Central del PCCh donde se tomaron decisiones sobre la promoción de la modernización de China en los años venideros, proceso que abre nuevos ámbitos para el desarrollo y participación de la mujer.
La Universidad de Mujeres de China, aprobada por el Ministerio de Educación, está afiliada a la Federación de Mujeres, ofrece 24 carreras agrupadas en 7 disciplinas: Derecho, Educación, Gestión Empresarial, Economía, Literatura, Arte e Ingeniería. Sus profesores se involucran activamente en la investigación y formulación de leyes y políticas relacionadas al desarrollo de las mujeres, los niños y las familias. Sin dudas es una instancia estratégica para promover la inserción de mujeres a diferentes niveles de la sociedad.
Aunque blanco de una feroz campaña difamatoria, las comunidades musulmanas chinas, los uigures, una de las etnias minoritarias del país, es una de las más igualitarias del mundo musulmán. Cuenta con mezquitas solo para mujeres e, incluso, pueden ser imanes. Algo no usual en el mundo islámico. En las universidades chinas se pueden ver cientos de mujeres y hombres musulmanes entre los estudiantes.
En pleno esfuerzo de desarrollo el país y la lucha contra la pobreza se comprendió que la alta tasa de fertilidad constituía un problema por lo que se introdujo en 1979 la Política del Hijo Único especialmente dirigido a la etnia mayoritaria en el país mientras que con otras etnias minoritarias se fue más flexible. En 2015 se abolió la norma del hijo único y ahora, incluso, se fomenta la natalidad ante el descenso de la población. Las mujeres jóvenes chinas, con muy alto nivel profesional e independencia económica están retrasando el momento del matrimonio y consecuentemente la maternidad. En 2023 se registraron solo 9,02 millones de nacimientos, séptimo año seguido de reducción.
Esta es la realidad del espacio y derechos que ocupa en estos momentos la mujer china: grandes logros y la determinación oficial de seguir avanzando.