Informe de la ADP sobre las escuelas

Editorial
Es muy saludable que el gremio de los docentes de escuelas y liceos, la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), se ocupe de verificar y notificar públicamente al Ministerio de Educación las necesidades puntuales que hay en distintos puntos del país para que el próximo año escolar discurra de la mejor manera posible. Este es un rol que sectores y personas del país esperábamos, porque es una contribución valiosa a la mejoría de la escuela dominicana.
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En los años 70, 80 y 90, por ejemplo, la sociedad dominicana disfrutó y se benefició del papel vigilante que desempeñaron en beneficio de sus respectivos campos la Asociación Médica Dominicana, hoy Colegio Médico Dominicano; el Colegio de Ingenieros y Arquitectos y la ADP. Porque quién mejor que los ingenieros, los maestros y los médicos conoce cómo operan las obras públicas, las escuelas y los hospitales. Además, sus observaciones y sus recomendaciones suelen ser competentes y atinadas cuando no están matizadas de intereses partidarios y de mezquindades.
En una nota que publicó ayer el periódico vespertino El Nacional, la ADP llama la atención acerca de las condiciones en que se encuentran escuelas de distintos territorios, condiciones que, según su parecer, no garantizan el inicio del año escolar sin inconvenientes. Y pasa a citar los casos de Nagua, Hostos, San Francisco de Macorís, La Vega, Santiago, Mao, Monción y Montecristi.
Este relato corresponde a las conclusiones levantadas por un dirigente de la ADP que hizo un recorrido por seccionales del gremio.
Falta ahora que el Ministerio de Educación considere estos pormenores como una colaboración y establezca la verdad o no de lo dicho por la ADP.