Las 76 de Fémina: las mujeres que inventaron el periodismo que hoy necesitamos
Hay una lista que debería estar enmarcada en cada redacción de este país. No es la de los premios Pulitzer ni la de los rankings de audiencia digital. Es una lista de 76 nombres de mujeres,

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Hay una lista que debería estar enmarcada en cada redacción de este país. No es la de los premios Pulitzer ni la de los rankings de audiencia digital. Es una lista de 76 nombres de mujeres —maestras normales, farmacéuticas, amas de casa y una médica pionera— que hace un siglo decidieron que el periodismo no era un privilegio de hombres ilustrados, sino una herramienta de liberación. Y así practicaron el oficio. Cuando hoy hablamos de "innovación mediática", de "modelos de suscripción" y de "comunidades de lectores", estamos reinventando —con anglicismos y dashboards— lo que Petronila Angélica Gómez Brea ya había resuelto desde una imprenta en San Pedro de Macorís en 1922: cómo sostener un medio independiente con la lealtad de su comunidad. En 1926, en la edición número 76 de la revista Fémina, apareció un anuncio que hoy leeríamos como una estrategia de fidelización digna de un caso de estudio: la publicación de los nombres de sus suscriptoras. No era vanidad. Era alianza. Era decirle a cada una de esas mujeres: tú existes, tú sostienes, tú eres parte de esta lucha.
Hay que detenerse en lo que significa que una mujer negra, pobre, maestra de escuela, se haya autoproclamado "ciudadana y periodista feminista" en un país donde las mujeres no podían votar, donde la ocupación militar estadounidense (1916-1924) asfixiaba la soberanía y donde los 41 medios impresos que circulaban en la década de 1920 estaban dirigidos, sin excepción, por hombres.
Petronila no pidió permiso. Compró una imprenta —la segunda en manos de una mujer en toda la República Dominicana— y desde ahí editó 209 números de Fémina a lo largo de 17 años (1922-1939). Con secciones como Editorial, Voces de aliento y Pensamientos, convirtió una publicación quincenal en el ágora intelectual de las dominicanas que exigían derechos civiles y políticos. Cuando en 1927 la sufragista estadounidense Elizabeth Murray visitó la isla y preguntó por ella, Petronila respondió con dos palabras que resuenan como un manifiesto: "Feministas, periodistas". Ahora vivimos en la era de la inteligencia artificial, los algoritmos y las métricas en tiempo real. Y sin embargo, la pregunta fundamental sigue siendo la misma que Petronila se hacía en 1922: ¿A quién le habla nuestro periodismo y a quién le pertenece?
Las 76 de Fémina nos enseñan al menos tres cosas que la industria mediática contemporánea se empeña en olvidar. Primero, que un medio independiente se sostiene con comunidad, no con clics. Petronila no tenía Google Analytics, tenía una lista de nombres y un compromiso recíproco. Cada suscriptora era una inversora en la ciudadanía que añoraba.
Segundo, que el periodismo feminista no es un "nicho": es la base misma de la ciudadanía. Sin Fémina, sin esas narrativas de emancipación, las dominicanas no habrían conquistado el voto en 1942. El periodismo que hicieron esas mujeres no "cubría" la lucha por los derechos: era la lucha por los derechos. Tercero, que la diversidad en las redacciones no es una cuota ni un gesto cosmético. Maestras, farmacéuticas, amas de casa, una médica: la fuerza de Fémina radicaba en que sus voces venían de todos los rincones de la experiencia femenina dominicana. No era una revista de élite hablándole a la élite. Era un tejido horizontal de saberes. A 104 años de la fundación de Fémina, ¿cuántas redacciones dominicanas publican hoy los nombres de las mujeres que las sostienen? ¿Cuántos medios reconocen a su comunidad como coautora de su misión? La deuda sigue abierta. Y la mejor manera de saldarla no es solo con homenajes póstumos, sino haciendo lo que ellas hicieron: periodismo que construya ciudadanía, que nombre a las invisibles, que no pida permiso.
Porque si algo demostró Petronila Angélica Gómez Brea con su revista, su imprenta y sus 76 cómplices, es que el periodismo más poderoso no es el que tiene más audiencia, sino el que tiene más propósito. La historia completa de las 76 colaboradoras de Fémina puede leerse en Ciudadanía Fémina.