Gigestión
Por la boca muere el pez: Cáncer de estómago
Durante nuestra formación como estudiante de medicina, los catedráticos solían reiterar la alta incidencia de tumores malignos en las vías digestivas de las personas de origen asiático, especialmente japoneses.

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Durante nuestra formación como estudiante de medicina, los catedráticos solían reiterar la alta incidencia de tumores malignos en las vías digestivas de las personas de origen asiático, especialmente japoneses. Se especulaba que el elevado consumo de pescado ahumado era la causa probable de la frecuencia del carcinoma gástrico en el mundo oriental. Aunque la población dominicana no tiene a las especies marinas como fuente proteica esencial de su dieta diaria, el cáncer de estómago muestra un aumento en su frecuencia en el siglo XXI.
Resulta asombrosa y preocupante a la vez la cantidad de personas portadoras del bacilo Helicobacter pylori, agente bacteriano asociado al cáncer gástrico. Dichos individuos generalmente no presentan evidencia endoscópica de tumoración maligna. En determinados sectores, la positividad de la prueba alcanza hasta 6 de cada 10 individuos examinados. Es a partir de esta disparidad que algunos investigadores cuestionan la relación entre el microbio y la malignidad. Sin embargo, parece existir un consenso universal acerca del rol que desempeña esta bacteria en la carcinogénesis gástrica. En el país se ha detectado la bacteria en el agua y en los alimentos que consumen los habitantes de las principales ciudades y pueblos. A pesar de que la ciencia médica cuenta con una farmacopea efectiva para tratar el germen, las recidivas son la regla más que la excepción. Muchos niños, adultos y ancianos viven como portadores, manifestando síntomas gástricos solo de vez en cuando. Lamentablemente, cuando aparecen la pérdida de peso, la anemia, la falta de apetito y la debilidad general, la enfermedad ya se ha extendido por toda la anatomía, lo que impide un manejo quirúrgico curativo efectivo. Como terapia preventiva del adenocarcinoma gástrico, sería necesario convencer a las autoridades gubernamentales de la importancia de garantizar agua potable libre de patógenos bacterianos para la población general. De igual forma, se requiere que los vegetales y alimentos estén aptos para el consumo humano, tarea que a su vez resulta difícil de concretar. La necesaria convivencia urbana en amplios sectores del conglomerado nacional facilita la rápida contaminación microbiana. Por razones prácticas, nos mezclamos —mansos y cimarrones— en el uso común de las fuentes acuíferas que abastecen al país. El uso cada vez más frecuente de métodos endoscópicos en la evaluación de las vías digestivas altas permite la toma de muestras para determinar la frecuencia del Helicobacter pylori y su recurrencia a corto plazo. Ahí tenemos un modelo de afectación fácil de detectar y tratar, pero difícil de erradicar. Todo parece indicar que este germen habita en los dominicanos desde temprana edad. En nuestra calidad de anatomopatólogo, he sido testigo de casos de cáncer gástrico en adolescentes y adultos jóvenes, muchos de ellos en una etapa ya avanzada de la enfermedad. Hacemos un llamado público a nuestras autoridades sanitarias y a los colegas médicos, con el fin de reforzar la vigilancia para detectar a tiempo la infección y, por ende, impedir la cronicidad que a la larga podría resultar en una evolución maligna. Como dice el argot popular: “El pasmo con tiempo tiene remedio”. Agua potable y alimentos sanos es lo que dicta la medicina preventiva. Atendamos al pregonero chino que nos recuerda: ¡Una dosis de prevención vale más que mil de cura!