Reflexión
¡Estamos cosechando lo que sembramos!
“Hace unos años –expresa Herminio-, estuve por las lomas del Cibao junto a mis hermanos de fotografía Pedro Genaro y Kutty y, en afán de descubrir un mundo nuevo de imágenes, tuvimos la suerte que nuestro guía nos llevó hasta el mismo corazón donde nace el río Camú… ¡Me partió el alma!”…

Retrato
“Hace unos años –expresa Herminio-, estuve por las lomas del Cibao junto a mis hermanos de fotografía Pedro Genaro y Kutty y, en afán de descubrir un mundo nuevo de imágenes, tuvimos la suerte que nuestro guía nos llevó hasta el mismo corazón donde nace el río Camú… ¡Me partió el alma!”… Píndaro, que ha estado atento, exclama: “¡Y qué encontraron que les motivara a una buena foto!”… “¡A los tres nos dio un vuelco el estómago y casi lloramos!... Justo en el punto en que brota este caudal de innegable importancia, estaban en profundo vaivén una cantidad considerable de platos de cartón y de plástico en los que todavía estaban visibles pedazos de pan, residuos de espaguetis y servilletas de papel sucias de salsa roja!... Poco a poco –agrega Herminio-, iban bajando hacia lo que luego se convertirían en tapones al flujo natural del agua que es bebida para los que residen a lo largo de lo que debiera ser un rico manjar de salud vital”…. “Pero –exclama Píndaro-, ¡Eso mismo pasa en casi todo el país!... ¡Pareciera como si no somos los responsables de provocar el que se tapen los imbornales en los pueblos y ciudades!”.
De esa historia contada por Herminio y Píndaro, hace ya unos años, pero, ¡la historia de repite cada día!... Muestra de ello es que cada vez que hay un fuerte y continuo aguacero las calles, contenes y aceras se rebozan y los charcos se convierten en interminables obstáculos para nosotros mismos caminar sin exponernos a lo peor que nos pueda pasar… Hace dos días, los organismos de prevención comunitaria nos pusieron sobre aviso de que unas 26 provincias en nuestro país estaban ya en alerta por incidencia de una vaguada (que es el nuevo nombre a ‘¡agua por un tubo y siete llaves!)… La expresión fue de que ya estábamos bajo máxima alerta para salvaguardar a la comunidad estudiantil y personal docente’… Lo triste de esto casi es que los responsables de provocar esta expresión de la naturaleza hemos sido –durante muchos años- nosotros los adultos y algunos niños llevados de la mano por nosotros en paseos y por una equivocada enseñanza-… Los medios de comunicación impresos, radiales, televisados y electrónicos no se cansan de referirse a esta desagradable experiencia meteorológica como ‘¿Vaguada?’, cuando la realidad es otra… Y la vivencia de una gran población afectada así lo atestigua.
“Parece que nos olvidamos –comenta Píndaro-, que cuando nos comemos un chocolate y quitamos el papel de su envoltura, o a una paleta de helado, a una funda del supermercado o de otro establecimiento comercial, o cogemos la funda de basura en la casa, o los artículos desechables en los pasadías fuera de casa, a la orilla de un río, o un ‘ven tú’ en un lugar para disfrutar en grupo, la costumbre de tirar al suelo lo que nos sobra en la mano se convierte en un tapón que, a la larga, es lo que obstruye los imbornales que están supuestos a funcionar en nuestras calles… “Hay un dicho –exclama Herminio-, que expresa: ¡Lo que va, viene!... Y casi todo el tiempo nos olvidamos de ello… Recuerdo que en nuestro país era costumbre el señalarnos como ‘mal educados’, cuando violentábamos lo que eran ‘las reglas de juego’ aceptadas para proyectar el buen comportamiento ciudadano establecido… Hoy día, ¡No le echemos la culpa a los gobiernos municipales o, lo peor, al gobierno nacional!”-expresa Píndaro, poniéndose colorao como un tomate-“.
“Por comodidad y pura reacción, nos hemos acostumbrado a ver la muerte frente a nosotros, sin fomentar la capacidad de accionar y prevenir los que nos podría pasar, que sí pasa… ¿Por qué somos tan irresponsables cada día?... A veces pienso – y lo hago, -comenta Herminio-, que la ‘mala educación del hogar’ se ha echado por los suelos, o está saliendo a flote que no está habiendo un proceso educativo familiar que no sólo nos dé los gustos que queramos, sino también nos corrija –sí, nos corrija-, cuando nos comportamos como borregos… ‘Porque si el otro, o la otra, lo hace así, yo lo puedo hacer igual’… Eso nos está dando en la misma cara, y hoy por hoy nos hemos acostumbrados a que sólo el COE y, por ello el gobierno, está llamado a resolvernos el que al venir una ¿inesperada? experiencia atmosférica los problemas causados sean de su única y entera responsabilidad… ¡Ya está bueno de echar la culpa al otro!... ¡Seamos responsables de nuestros propios hechos!... ¡Si tiramos basura al suelo –del tipo que sea-, preparémonos para lo que viene!