Proceso de cedulación
El cronograma de la renovación de la cédula
La organización por sectores es también un gesto pedagógico

Nueva cédula de identidad de la República Dominicana
La cédula de identidad es mucho más que un documento plástico: es la llave de la ciudadanía, el símbolo que nos reconoce como parte de una comunidad política y social. En República Dominicana, la decisión de la Junta Central Electoral (JCE) de establecer un cronograma para la renovación de la cédula es una medida atinada y correcta, aunque ha despertado comentarios y opiniones encontradas de quienes no se detienen a analizar el porqué de las cosas y pertenecen al reducido grupo de los inconformes y anti-todo. Algunos han visto en la primera fase, que incluye autoridades, legisladores, jueces y figuras públicas, un gesto de privilegio. Sin embargo, la mirada más atenta revela que este orden responde a una lógica de control, seguridad y transparencia.
El cronograma sectorial no es un capricho. Es la manera de probar el sistema en grupos reducidos, de verificar que la tecnología funcione, que los equipos respondan y que los procedimientos se ajusten a la realidad. Al iniciar con sectores visibles, la JCE expone el proceso a la mirada pública, mostrando que la nueva cédula no es una promesa abstracta, sino un documento tangible. Sus elementos de seguridad —foto fantasma, microtexto, chip criptográfico y durabilidad de hasta 25 años— convierten a la cédula dominicana, en un escudo contra la falsificación y el fraude.
Este blindaje no es solo un asunto técnico: es un componente de seguridad nacional. Un sistema de identidad confiable protege al país contra delitos transnacionales y suplantación de ciudadanos. La cédula es, en este sentido, una herramienta de soberanía.
La organización por sectores es también un gesto pedagógico. Se comienza con quienes representan instituciones y espacios institucionales, para luego abrir el proceso a la ciudadanía en general, organizada por fechas de nacimiento. La crítica pierde fuerza cuando se entiende la lógica del cronograma. Iniciar con autoridades y figuras visibles no es un privilegio, sino una prueba pública del proceso. La organización por fechas de nacimiento asegura equidad y convierte la cedulación en un acto de confianza nacional: todos reciben su documento en igualdad de condiciones y con la certeza de que su identidad está segura.
Lo que se implementara en República Dominicana no es distinto de lo que ocurre en países del primer mundo. En Europa, por ejemplo, la renovación de documentos de identidad se organiza en fases, iniciando con sectores estratégicos y luego extendiéndose a la población general. En Estados Unidos y Canadá, los sistemas de identificación incorporan chips y elementos biométricos, y los procesos de entrega se realizan de manera escalonada para garantizar orden y seguridad. La República Dominicana, con este cronograma, se alinea con esas prácticas de sociedades de un alto nivel de organizacion demostrando que la gestión de la identidad es un asunto de Estado y de legitimidad democrática.
La conducción del magistrado Román Jáquez Liranzo al frente de la JCE ha estado marcada por la transparencia. La entrega inicial en una fecha simbólica, el natalicio de Duarte, refuerza el carácter histórico y patriótico de la nueva cédula. Cada paso ha sido comunicado públicamente, cada decisión explicada con claridad. Esa apertura fortalece la confianza ciudadana y legitima el proceso.
El cronograma sectorial para la renovación de la cédula es un acto de orden y responsabilidad. No privilegia, sino que organiza. No excluye, lo que hace es que prepara. La nueva cédula se convierte en un símbolo de seguridad nacional, garantía de derechos humanos y alineación con estándares internacionales. Bajo la conducción de la JCE, la República Dominicana da un paso firme hacia un sistema de identidad que protege al ciudadano, fortalece la democracia y coloca al país en la senda de las mejores prácticas globales.