IMAE
La economía dominicana frente al espejo de Centroamérica
Dado que Centroamérica, nuestros socios en el DR-CAFTA y Panamá enfrentaron el mismo entorno internacional, cabría esperar desempeños similares a la RD.

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En 2025 la economía dominicana creció apenas 2.1%, medida por el comportamiento del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE). Se trata del menor crecimiento desde 2004, con la excepción de 2009, año de la crisis financiera global, y de 2020, marcado por la pandemia.
Entre 2004 y 2019, la economía dominicana creció en promedio 5.6% anual, ostentando en varios períodos el título de la economía de mayor crecimiento de la región. Sin embargo, tanto en 2023 como en 2025, el crecimiento fue inferior al de nuestros pares de Centroamérica y Panamá.
Las autoridades han sostenido el relato de que el sector externo tuvo un año espectacular, con ingresos de divisas del orden de US$47 mil millones. No obstante, de manera simultánea, se ha argumentado (en Página Abierta del BC del 2/2/2026): “El ritmo de crecimiento ha estado influido por la alta incertidumbre internacional, por condiciones financieras restrictivas en los mercados globales”. Además, se ha atribuido a la tormenta Melissa parte del impacto en el dinamismo económico y en la inflación.
Resulta extraña la referencia a “restricciones financieras”, pues el país no tuvo dificultades para acceder a los mercados de capitales. En 2025, el gobierno colocó US$4,600 millones en bonos soberanos, con ofertas que casi duplicaron el monto colocado.
En cuanto a la tormenta Melissa, cuando impactó el país en los días finales de octubre, la inflación interanual ascendió a 4.23%, superando el centro de la meta de inflación. La inflación de alimentos y bebidas no alcohólicas se situó en 5.9%, por encima del límite superior del rango objetivo (4.0% ± 1.0%). Además, el sector agropecuario, de acuerdo con cifras del Banco Central, fue el subsector de mayor crecimiento en 2025 (3.7%), solo superado por la intermediación financiera (7.5%) y la minería (4.6%). Cuando Melissa pasó estábamos creciendo 2.0%.
Dado que Centroamérica, nuestros socios en el DR-CAFTA y Panamá enfrentaron el mismo entorno internacional, cabría esperar desempeños similares a la RD. Sin embargo, la realidad fue otra: Costa Rica creció 4.6% a diciembre; el IMAE de El Salvador registró 4.56% a noviembre; Guatemala creció 4.1%, Honduras 3.7%, Nicaragua 4.6% y Panamá 4.4%.
En materia de inflación, también mostraron un mejor desempeño. La inflación dominicana cerró en 4.95%, frente a -1.23% en Costa Rica, 1.65% en Guatemala, 2.7% en Nicaragua, inflación negativa en Panamá y 0.9% en El Salvador (estos dos últimos países dolarizados). Solo Honduras, con 4.98%, superó ligeramente a la República Dominicana.
Todo indica que el bajo crecimiento fue de factura interna. La caída de la construcción responde tanto al bajo nivel de inversión pública como a la contracción de la inversión privada, afectada por elevadas tasas de interés. Si bien la tasa pasiva promedio ponderada de los certificados de depósito se redujo entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025 en 373 puntos básicos, la tasa activa promedio ponderada apenas disminuyó 177 puntos básicos, ampliándose el margen de intermediación y reflejando una mayor prudencia bancaria ante el ligero incremento del índice de morosidad.
La evidencia es clara: el bajo crecimiento de 2025 no se explica por la economía global ni por tormentas pasajeras, sino por la falta de señales claras sobre el rumbo fiscal, monetario y de reformas. Cuando los países vecinos avanzan y nosotros retrocedemos, la excusa externa pierde credibilidad y aflora la responsabilidad interna.