Violencia
Alarma por aumento de los feminicidios

Editorial
La preocupante tasa de asesinatos de mujeres en República Dominicana por la condición de género está asociada a una notable adhesión a la cultura machista reflejada en encuestas sobre la población escolar masculina con mayoría de jóvenes justificando reacciones violentas (uno de cada tres) hasta ante mínimas señales de supuesta infidelidad. En sentido general existe en la sociedad dominicana una pronunciada inclinación a tolerar socialmente la brutalidad mortal de hombres hacia contrapartes femeninas aun cuando la mayoría de la población coincide, con hondo pesar, en que los feminicidios constituyen aquí un mal de perfiles epidémicos que remiten a un sentido patriarcal de la relación entre sexos diferentes que debería ser superado gradualmente desde las aulas.
El azote de la furia machista cerró el año 2025 con la drástica extinción de 59 vidas de mujeres, la mayoría de ellas en la condición de madres que dejaron en orfandad a 93 niños, niñas y adolescentes. A poco de comenzar el año 2026 -que es lo que en este momento enciende las alarmas- bastaron cinco días para que tres de ellas cayeran a manos de individuos evidentemente movidos por una pretensión de dominio absoluto de sus congéneres. Mucho se culpa de este aberrante proceder a una estructura social que en el país perpetúa la subordinación a la falsa superioridad masculina.
Debilidades institucionales tienen reducida la prevención de los feminicidios que debería combatirse con la difusión masiva de mensajes que alerten a víctimas potenciales para la temprana detección de indicios de conductas destructivas en sus entornos y vínculos con el sexo opuesto. Faltando además mecanismos de reacción rápida ante la certeza de intenciones y presagios de asesinato. La ley debe permitir recios castigos penales por hacer a las mujeres objeto de amenazas. Muchas acciones homicidas de género han sido precedidas por claros avisos de muerte que serían menos probable con prolongados encierros de quienes pretenden matar. Sobran motivos -y así lo expresa la Fundación Vida sin Violencia- para que el Estado se enfoque en combatir como una prioridad nacional las causas de los feminicidios .