Editorial
Expectativas con Haití a la llegada del año 2026

Editorial
Lo que trajo diciembre al vecino país de Haití fue un recrudecimiento de la violencia de pandillas con la quema de doce vehículos de una disponibilidad de transporte público en extinción, expresión de una saña que no ha respetado escuelas, sucursales bancarias, instalaciones portuarias ni destacamentos de una policía que apenas sale a las calles a poner el orden y ha dejado que hordas facinerosas mantengan secuestrada casi toda una geografía. Un impresionante apogeo de los derramamientos de sangre que probablemente (crucemos los dedos) recibiría pronto una contra ofensiva que sería el primer gran esfuerzo de la comunidad internacional por restablecer el orden al otro lado de la frontera. Enero está pautado para comenzar la ofensiva que destruya un bandolerismo que causa un efecto colateral sobre República Dominicana desordenando extremosamente su vecindad con riesgos para su soberanía y una intensificación de migraciones irregulares que impactan su orden interno forzando a aumentar los gastos de protección fronteriza en perjuicio de otras prioridades.
Al fin se concretiza -tras pasarse tantas veces de las promesas a la frustración- la conformación de una fuerza de eliminación de pandillas que ya cuenta con la prometida participación directa con soldados de 18 países del mundo y la cooperación logística de Estados Unidos y de República Dominicana dispuesta a intensificar roles humanitarios y asistenciales a las tropas sin hollar bélicamente aquel territorio.
Por primera vez se reciben indicios serios y concordantes de que se emprendería una operación militar que eventualmente sobrepasaría los cinco mil efectivos con aportes de recursos humanos y materiales provenientes de África, Asia, Europa y América con Estados comprometidos a rescatar a Haití del desastre con acciones coordinadas que se aplicarían por fases durante varios meses. Justamente, la Organización de las Naciones Unidas y la de Estados Americanos, OEA, se han asociado para una significativa misión contra la barbarie desatada por fuerzas irregulares que ejercen un gran dominio con la única divisa de robar, matar y aniquilar los signos de civilización en el territorio de uno de sus países miembros.