Metas pendientes
A un mes, justamente, de que República Dominicana afronte la realidad de ingresar o posponer el ingreso al esquema de libre comercio con Estados Unidos y Centroamérica DR-CAFTA, los índices de competitividad de la economía nacional constituyen un tema que debe colocarse en el centro de la atención.
El país debe presentar en lo inmediato condiciones jurídicas e institucionales que Estados Unidos podría considerar insatisfactorias, con lo que se perdería en lo inmediato el acceso al tratado que está llamado a tomar vigencia a partir del primero de julio.
Para entrar efectivamente al DR-CAFTA cada país tiene que garantizar el respeto a patentes industriales y a la propiedad intelectual y acogerse a mecanismos transparentes en las compras del Estado, entre otros requisitos.
-II-
Aún cuando el Gobierno ha puesto empeño en llenar las condiciones que hagan apto al país para su inserción al mercado regional, Washington tendría la última palabra.
Sin embargo, al memorial de insuficiencias hay que agregar problemas de infraestructura local que sólo preocupan a la parte dominicana y que deben ser resueltos para que la liberación del comercio resulte beneficiosa.
La opinión pública sabe y el dirigente empresarial de Santiago, Carlos Sully Fondeur ha estado presente en estos días para resaltarlo- que sobre el aparato productivo dominicano gravitan factores de costo vinculados al régimen impositivo y a las ineficiencias del sistema energético. Se trata de serios obstáculos a la competitividad.
El ingeniero Fondeur no cree que muchas empresas pequeñas -y hasta las grandes, agregamos nosotros- puedan sobrevivir, y que la economía pueda competir con otros orígenes de producción, si la tarifa eléctrica sigue siendo anormalmente alta, al tiempo que el cobro de tributos tenga a veces aquí un efecto penalizante sobre la inversión y las operaciones industriales y agrícolas.
Lo que debería ocurrir es que de manera directa, y con posterioridad al esfuerzo y trabajo empresarial, el fisco grave, con justicia, los beneficios que puedan haber obtenido los contribuyentes.
-III-
La globalización inherente al tratado obliga a alcanzar unas igualdades de condiciones nacionales. Fabricar, cosechar y dar servicios tienen que estar establecidos sobre unas estructuras fiscales y de acceso a materias primas e insumos, que no pueden ser muy diferentes a las de otros países integrados.
Una grave desventaja, derivada de las deficiencias energéticas con un suministro caro y que obliga a los medios de producción a una costosa autosuficiencia- debe ser enfrentada con reformas difíciles orientadas a la meta de hacer eficientes la generación y el cobro de la electricidad.
En adición a este panorama procede llamar la atención sobre un informe técnico de la Asociación de Hoteles, Bares y Restaurantes(Asonahores) que objeta las políticas del Estado que a juicio de esos expertos demuestran que el gobierno ignora la necesidad de competir del país y de insertarse exitosamente en el mercado internacional.
Siendo esta isla uno de los destinos más importantes del Caribe, con extendidas y bien desarrolladas facilidades hoteleras; y siendo el turismo una fuente clave de divisas para la economía, lo que menos debería faltar son las reglas claras para la preservación de su competitividad.