Guardianes de la verdad Opinión

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Desde mediados del año pasado, la Sociedad Americana de Endocrinólogos Clínicos designaron la obesidad como una enfermedad, en vista a todos los factores genéticos, hereditarios, ambientales y las implicaciones psicológicas, sociales y fundamentalmente la relación a la aparición o empeorar enfermedades asociadas.

Hasta qué punto puedes decir que estás obeso, porque no tienes fuerza de voluntad, si el comer más se relaciona, según los científicos, a la cantidad de células de grasa que tienes, que estimulan tu apetito y ansiedad y favorecen a que cada vez más se acumule más tejido graso. Por física, si tu cuerpo es más pesado, necesitarás más energía, que se obtiene de los alimentos, por lo que ingieres más. De igual forma serás más pesado para hacer alguna actividad física; entonces quemarás menos energía de la que ingieres y almacenas.

Cuanto más aumentas, tu ropa no te servirá, agregando que nuestras tiendas pretenden que todos son delgados, no estás a gusto como te quedan o no encuentras qué ponerte, en las próximas salidas o fiestas prefieres quedarte viendo televisión y comiendo, por supuesto. Cuando se combina lo anterior con factores hereditarios (heredar de la abuelita que un plato con dos libras de arroz, no es tanto) y los genéticos, el único resultado es enfermarse de obesidad, para entonces los métodos convencionales de pérdida de peso fracasarán en un alto porcentaje.

Tomando estos datos en cuenta, hasta qué punto estamos “ayudando” cuando preguntamos al obeso o a otros, sin que el gordito escuche (quien siempre lo escucha), ¿Cómo es que me dejé o se dejó poner así? ¿Nunca se ha visto en el espejo? ¿No tiene amor propio? o la respuesta inmediata, “es que no tienes fuerza de voluntad”.

Como cirujano bariátrico sé que muchos médicos no manejan esto como enfermedad, y menos la sociedad. Algún día, así como alguien con hipertensión o cáncer no es burla, no lo será el obeso, y al menos en los que lean esto, ojalá tengan otra visión de la enfermedad.

Ahora que sabemos que no somos culpables, no debemos escudarnos jamás en que es una enfermedad para justificarnos, sino como primer paso para solucionar. Como es tiempo de sanar, comienzo perdonándome, ya libre de culpas, tendré un año de salud, libre de obesidad espiritual, psicológica, física y social, dando el primer paso de aprender de las enfermedades del alma y el cuerpo que me aquejan.

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