Guardianes de la verdad Opinión

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LEANDRO GUZMÁN R.
El presidente Leonel Fernández debe sentirse preocupado y posiblemente defraudado porque en la reciente reunión de la II Cumbre Sobre la Iniciativa Energética Mesoamericana no se trató, por lo menos públicamente, cuál es la real intención de México en cuanto respecta a la aplicación de algunos puntos del Acuerdo de San José, mediante el cual México y Venezuela mantienen en vigencia un esquema de cooperación financiera internacional de carácter bilateral, que vincula el suministro de petróleo con el establecimiento de líneas de crédito para la ejecución de proyectos y programas de desarrollo económico y social.

Es bueno recordar que el 30 de diciembre de 1991 se firmó entre la República Dominicana y México un Acuerdo sobre el Pago de Adeudos entre ambos países, con el cual nuestro país liquidó el total de los adeudos vencidos y por vencer con México, derivados de los acuerdos de financiamiento otorgados en el marco del Acuerdo de San José.

La deuda con México era 162.8 millones de dólares, pero por decisión del entonces presidente Joaquín Balaguer, fue recomparada por la República Dominicana con un descuento de un 67.5 por ciento, en una operación financiera equivalente a 52.9 millones de dólares.

México se sintió lastimado, a tal punto que a partir de esa fecha exigió que todo el petróleo que fuera vendido a la República Dominicana habría de ser pagado en efectivo y que, en caso de alguna deuda, la misma no estuviera solamente garantizada por el Estado, sino también por un sistema bancario internacional.

Estaba claro que fue una falta de solidaridad del presidente Balaguer para con México, que en ese momento afrontaba una profunda crisis económica.

Ese error de Balaguer no debe llevar a México a mantener esa especie de castigo y de violación del Acuerdo de San José, puesto que se cumple en cuanto respecta al desembolso del porcentaje establecido para ser aplicado en obras de desarrollo y hoy alcanza aproximadamente los 300 millones de dólares.

La República Dominicana, de acuerdo con el Canciller Carlos Morales Troncoso, ha cumplido con la exigencia de México de participar como socio en el Banco de Integración Centroamericana, con sede en Honduras. Sin embargo, pese a la presencia en el país del presidente mexicano Vicente Fox para tratar los problemas energéticos de la región, no se menciona que en la agenda figurara el punto del Acuerdo de San José que está vigente.

Fox, como quien desvía la conversación, dice a la prensa que México es un país institucionalista, donde no predominan decisiones discrecionales del Presidente de la República ni de persona alguna, sino que son decisiones confirmadas por el Poder Legislativo y luego por el Poder Ejecutivo.

Nosotros nos preguntamos si es correcto que en base a esa institucionalidad a que se refiere el presidente Fox, se discrimine a la República Dominicana, al no liberarse los casi 300 millones de dólares retenidos y que serían dedicados a obras de desarrollo.

Está muy bien el anuncio de Fox de que México aportará técnicos para remodelar la Refinería Dominicana de Petróleo, para darle mayor capacidad. Pero también uno se da cuenta de que tal beneficio favorece a la compañía anglo-holandesa Shell, socia del Estado Dominicano, al mantener un 50 por ciento de sus acciones, dirigiendo además su funcionamiento.

El presidente Leonel Fernández, aunque no se haya dicho públicamente, esperaba con un sólido optimismo que la visita del presidente Fox allanaría el camino para la solución del problema del Acuerdo de San José, sobre todo porque en las elecciones que se celebrarán el próximo 2 de julio, se percibe la posibilidad no muy remota de que el candidato del partido del Gobierno, Felipe Calderón, suceda a Fox. Si esto ocurre, el problema seguiría igual, porque Fox ha dicho que se cambiaría de jinete, pero no de caballo. Esto significa que México continuaría con su misma política petrolera.

Cualquiera de los dos presidentes, Fox o Calderón si es que gana, tiene en sus manos el Poder necesario para impulsar la modificación de cualquier Ley, entre ellas la que nos afecta e impide que impulsemos proyectos de desarrollo para beneficio del pueblo. Hay que tomar en cuenta que de los 11 países beneficiarios del Acuerdo de San José, la República Dominicana es el mayor comprador.

Fox, al retornar a México, se llevó la deuda histórica de no haber resuelto el problema que nos deja, a pesar de las excelentes relaciones diplomáticas por más de un siglo entre las dos naciones.

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