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Miedo a ¨no ser suficiente¨, nuestra mayor sombra

Hasta el 75% de las mujeres en posiciones de alta dirección han experimentado este sentimiento de insuficiencia.

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Si nos detuviéramos a observar el hilo invisible que conecta la mayoría de nuestras inseguridades, encontraríamos un denominador común. No es solo el miedo al fracaso. Es algo más profundo, más punzante y, a menudo, más silencioso: el miedo a no ser suficientes.

Como mujeres, navegamos en un océano de expectativas que parecen diseñadas para que siempre nos falte un centímetro para llegar a la orilla. Este fenómeno, técnicamente llamado "Síndrome del Impostor", no es una percepción aislada.

Según estudios recientes de instituciones como la UNAM y consultoras globales como KPMG (2024), hasta el 75% de las mujeres en posiciones de alta dirección han experimentado este sentimiento de insuficiencia. Es decir, incluso en la cima, la pregunta sigue siendo la misma: ¿De verdad merezco estar aquí?

Para entender que esto no es una cuestión de falta de capacidad, es una trampa mental colectiva, basta con mirar a mujeres que el mundo entero admira. Michelle Obama, en su libro Becoming, confesó que esa pregunta —"¿Soy lo suficientemente buena?"— la persiguió incluso cuando caminaba por los pasillos de la Casa Blanca.

Emma Watson, graduada de Brown y actriz icónica, ha admitido sentirse como una "farsante" cada vez que recibe un premio, temiendo que en cualquier momento alguien descubra que "no tiene talento". Incluso la legendaria Meryl Streep, con el récord de nominaciones al Óscar, ha llegado a pensar antes de un rodaje: "¿Por qué alguien querría verme de nuevo en una película? No sé actuar".

Si ellas, con sus logros tangibles y aplausos mundiales, se sienten así, ¿qué nos queda al resto? Nos queda la certeza de que este miedo no es un reflejo de nuestra realidad, es una respuesta al peso de ser mujer en una sociedad que nos exige perfección para otorgarnos validez.

Vivimos en la era de la "curaduría visual". El problema es que comparamos nuestro "detrás de cámaras" —con todas nuestras dudas y errores— con el "estreno de gala" de los demás en redes sociales.

Los datos nos dicen que esta brecha nos afecta de forma desproporcionada. Investigaciones publicadas a finales de 2024 señalan que, mientras los hombres suelen postularse a un puesto cumpliendo solo el 60% de los requisitos, nosotras sentimos que, si no tenemos el 100%, somos "insuficientes" para el cargo. No es falta de ambición; es el miedo a que nuestro mínimo error sea usado como prueba de que no pertenecemos a ese lugar.

Históricamente, se nos ha aplaudido por nuestra capacidad de sacrificio. La sociedad romantiza a la mujer que "lo hace todo". Sheryl Sandberg, exdirectora de operaciones de Meta, lo explica bien en sus reflexiones sobre el liderazgo: las mujeres cargamos con una "brecha de ambición" alimentada por el miedo a ser juzgadas como malas madres si tenemos éxito profesional, o como profesionales mediocres si priorizamos la familia.

Este miedo a no ser suficiente nos empuja al perfeccionismo crónico, una cárcel donde la meta siempre se mueve unos pasos más allá cada vez que estamos a punto de alcanzarla. Si logramos un ascenso, fue "suerte". Si nuestros hijos cometen un error, sentimos que fallamos como guías. Es un ciclo donde nada es nunca "bastante".

¿Cómo empezamos a sanar? El primer paso es la autocompasión. Debemos empezar a hablarnos con la misma ternura con la que le hablaríamos a nuestra mejor amiga. Si ella se sintiera derrotada, no le dirías que "no es suficiente"; le recordarías todo lo que ha superado.

Es necesario entender que la "insuficiencia" es una mentira cultural. Eres suficiente no por lo que produces, ni por cómo te ves. Eres suficiente por el simple hecho de existir. Como dijo Michelle Obama para animar a otras jóvenes: "Nadie es tan brillante como aparenta". Todos estamos lidiando con nuestras propias sombras.

Ser una mujer "Sin Filtro" significa reclamar el derecho a la imperfección. Significa admitir que hay días en los que no podemos con todo, y que eso no nos resta valor.

Hoy te invito a soltar esa carga. El miedo a no ser suficiente pierde su poder cuando dejas de buscar la validación en el espejo de los demás y empiezas a encontrarla en tu propia paz. No estamos aquí para cumplir una cuota de perfección; estamos aquí para vivir de manera auténtica. Y créeme, tal como eres hoy, con tus dudas y tus batallas, ya eres más que suficiente.

Sobre el autor
Dayanara Reyes Pujols

Dayanara Reyes Pujols

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