Geopolítica
El mundo que quedó atrás

Planeta Tierra
La generalidad de los analistas sobre geopolítica es contundente en las argumentaciones que los llevan a plantear que el mundo no será como antes.
De esos analistas, los más lúcidos, en general, plantean que ya entramos en la era del fin de los imperios, fin del sueño de un multilateralismo basado en reglas que, por lo menos mínimamente, limitaba las acciones/abusos del imperio de la era y/o de las potencias regionales. Pero no queda claro hacía donde se dirige el mundo, cómo será el que se está delineando, ni cuándo se inició este proceso. Estas cuestiones son cruciales para tener ideas sobre cómo enfrentar desmanes como el secuestro de Maduro, la guerra en Ucrania, el holocausto en Gaza, y para orientar la condena a esos hechos en la perspectiva de algo que no ha cambiado: el poder de la acción colectiva para enfrentar los abusos de los poderes.
El mundo que quedó atrás fue, básicamente, ese que surgió después de la segunda guerra mundial con la creación de los organismos multilaterales para impedir o limitar los excesos que se cometieron en la primera mitad del siglo pasado en cuestiones de conflictos bélicos, violaciones a la soberanía de algunos países, el respecto a las áreas de influencias pactadas entre las grandes potencias y en materia de respeto a de derechos humanos fundamentales para lo cual se crearon reglas intencionalmente de obligado cumplimiento de los estados que la suscribieron.
Pero a partir de finales de los años 70 ese clima moral e ideal comenzó a declinar y, con ello, el contenido de esa democracia y el papel de esos actores y sujetos que la impulsaron. Entre otras limitaciones, el referido clima se vivió fundamentalmente en Europa por lo cual, como siempre, por vivirse fundamente allí se idealizó como realmente mundial e inmutable. A pesar de esa circunstancia, saltarse algunas reglas se pensaba dos veces y las presiones de las diversas formas de manifestaciones contra determinados actos de barbarie de determinadas potencias incidían poderosamente en los organismos multilaterales y estos sobre algunas potencias o países.
De otra manera no podría entenderse el papel de esas protestas en el estado de ánimo y de las políticas de la dirección vietnamita que resistió y venció el ejército más poderoso de la tierra, el de los EE. UU. Todavía. La resistencia y las formas de lucha, incluyendo la armada, de Mandela y sus compañeros que quebraron el régimen del apartheid, el apoyo a la resistencia vencedora chilena, brasileña, uruguaya, argentina, nicaragüense, dominicana etc., Los diversos obstáculos institucionales y de la acción colectiva e individual que se oponen a Trump son reales y potencialmente importantes. Venezuela, Europa, Ucrania, los EE. UU. jamás serán como antes, son sólo ejemplos de que la catástrofe que muchos auguran está en curso.
Algunos piensan que aún hay tiempo para evitarla, pero es difícil identificar con claridad cómo hacerlo, ni cómo salir de la maraña, y más aún, cómo será la sociedad del futuro. Lo único claro, sin asumir la tabla rasa, es que esta no se construirá con nostalgia, ideas y formas de sociedad que por momentos tuvieron existencia en el pasado.