Recinto Barahona de la UASD
JESÚS DE LA ROSA
El 7 de julio recién pasado, el presidente Leonel Fetnández, acompañado de algunos de sus ministros y de rectores de universidades norteamericanas y europeas invitados para la ocasión, inauguró el Recinto Universitario Regional Suroeste, en un acto en el que el mandatario destacó los logros de su gobierno en materia de educación superior, y en el que propuso que esa dependencia de la Universidad Autónoma de Santo Domingo fuera bautizada con el nombre del doctor Jottin Cury, abogado oriundo de Barahona, ex Canciller de la República, y ex Rector de la Universidad Primada de América.
Construido por la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE) a un costo superior a los 2 mil millones de pesos, el Recinto Universitario Regional Suroeste cuenta con 72 aulas distribuidas en bloque de tres niveles y equipadas con artefactos tecnológicos de última generación. Dispone, además, de salas virtuales de 40 terminales, lo que permitirá que esa extensión de la UASD situada en el lejano sur del país pueda estar en contacto permanente con universidades e institutos de investigación de todo el planeta.
El Recinto Universitario Regional Suroeste es el más grande y mejor equipado del país y de todo Centroamérica y el Caribe. Quienes lo fundamos, hace ya más de 40 años, jamás pensamos que un día esa dependencia de la UASD, que funcionaba en aulas y laboratorios improvisados, había de alcanzar las dimensiones que hoy tiene, gracias a la disposición y visión del presidente Leonel Fernández. No obstante, con ello no finaliza la batalla contra la ignorancia y la incultura que vienen librando los catedráticos e intelectuales oriundos de esa región, y los que, por circunstancias de la vida, estamos ligamos a ella; aún nos queda pendiente el gran desafío de aprovechar y de mantener en óptimas condiciones un majestuoso recinto universitario situado en una de las regiones más empobrecidas del país.
El Recinto Universitario Regional Suroeste deberá convertirse en algo más que una dependencia de la Universidad estatal a la cual acudían y acuden los fines de semanas catedráticos de la sede, los que juntos con los residentes en Barahona, hacían y hacen posible la impartición de docencia y unas que otras labores de extensión y de investigación. La empobrecida Región Sur del país necesita y reclama más. Espera que en su majestuoso recinto funcione un modelo de educación superior que privilegie la investigación y la vinculación con sus proyectos de desarrollo.
La doctora Flavia García Terrero, una de las profesoras fundadoras del Recinto Universitario recién inaugurado, en su discurso de gracias en nombre de la comunidad, se refirió, de manera magistral, a los escollos que hubimos de sortear para que la política de extensión universitaria de la UASD de los años 70 pudiera traducirse en el hecho concreto de impartir enseñanza superior en un lugar de la región sur tan distante del Campus de la Ciudad de Santo Domingo. Nos tocó inmolar los religiosos dominicanos que en el siglo XVI fundaron un Estudio General en su Real Convento de La Española a más de 7 mil millas de distancia del Campus de Salamanca. Hemos sorteados muchos obstáculos; pero, aún nos quedan muchas batallas por librar a favor del saber, de la ciencia, y de la cultura.