Respaldo las medidas de transparencia de Abinader

Melvin Matthews
Por Melvin Matthews
No debe sorprender la decisión del presidente Luis Abinader de auditar la gestión pasada del expresidente Danilo Medina. La nueva administración debe enterarse a profundidad de la situación económica y financiera que recibe de las autoridades precedentes.
No hacerlo, fortalece la vieja práctica de evadir ese procedimiento, que ha servido para apuntalar complicidades y corruptelas. Además, Abinader estaba compelido a ordenar tales auditorías, debido a su reiterada proclamación de combatir la corrupción y perseguir la impunidad.
Me parece que es una medida saludable, conveniente al interés general y beneficiosa inclusive para quienes han dejado el poder sin cometer tropelías, y creo esperanzadora la promesa del contralor general, Luis Delgado Sánchez, quien afirmó que “tras auditar, la población será debidamente informada de los resultados, pues los funcionarios públicos manejan recursos del Estado, pero no de su propiedad”.
Probablemente las auditorías sirven para deslindar la frontera entre la persecución por razones políticas y la búsqueda de pruebas sólidas para seguir el camino de la Justicia. Es una norma establecida en el artículo 28 de la ley 10-07, del Sistema Nacional de Control Interno”.
A la luz de tal aseveración, sostengo que las auditorías realizadas conforme a las normas universalmente aceptadas arrojan al auditado unos resultados que pueden ser positivos o negativos. Ojalá que de ellas no salga ni un incriminado, pero al tratarse de objetivos políticos, tal aspiración dista bastante de la realidad.
En una opinión anterior, escribí que, al combatir la corrupción y perseguir la impunidad, “Abinader acometerá una descomunal tarea pendiente de solución para toda la nación, una estrategia frente a la cual han fracasado todos los Jefes de Estado que dirigieron la República Dominicana desde 1966 hasta la fecha, fracaso compartido del PRSC, PRD y PLD.
Llegó el momento del Partido Revolucionario Moderno (PRM).