Guardianes de la verdad Opinión
Dora Pariente Peña

Dora Pariente Peña

Creado:

Actualizado:

Amanecemos frente a un Caribe bellísimo… y de pronto, la orilla aparece teñida de marrón. Fotos en redes, quejas de turistas, titulares alarmistas. El sargazo irrumpe como si fuera un intruso. Pero ¿y si dejamos de verlo solo como basura y empezamos a tratarlo como lo que es: biomasa con potencial económico, social y ambiental?

No minimizo el golpe: cuando el sargazo llega sin control, afecta el turismo, la pesca, la salud de los ecosistemas costeros y el ánimo de nuestras comunidades. La pregunta es si seguiremos reaccionando con improvisación —pala y camión— o si nos animamos a construir un sistema que lo recoja a tiempo, lo valorice y lo convierta en empleos verdes y productos útiles. La sostenibilidad no es poesía: es logística, ciencia aplicada y gobernanza.

Vemos montículos que huelen feo y espantan visitantes. No vemos que esa “molestia” es materia orgánica que, manejada con estándares, puede alimentar cadenas de valor locales. No vemos que la improvisación sale cara: retirar sargazo tarde y mezclarlo con arena degrada la playa, encarece la disposición y cancela oportunidades de negocio. Lo urgente —tener la playa limpia— no puede matar lo importante: gestionar bien el recurso.

El sargazo no es un comodín mágico; requiere protocolos. Bien hecho, puede traducirse en:

  • Bioinsumos agrícolas : enmiendas y bioestimulantes derivados de compostaje controlado y extracción líquida. Palabra clave: control. Se necesitan pruebas de calidad y manejo de sales.
  • Materiales : fibras para paneles, mezclas con otros residuos orgánicos para piezas no estructurales, embalajes y artesanías locales con identidad caribeña.
  • Energía y bioproductos : digestión anaerobia (biogás) o pretratamientos para otras rutas. Aquí manda la I+D y la economía de escala.
  • I+D de compuestos : pigmentos, polisacáridos y otros extractos. No es para mañana, pero sin pilotos nunca será para pasado mañana.

Propongo un enfoque de “cadena corta, impacto largo”:

  1. Alerta temprana y recolección temprana : barreras y equipos ligeros en zonas prioritarias; cuanto antes se capture, mejor calidad tendrá la biomasa y menor será el daño.
  2. Microcentros de acopio cercanos a playa con drenaje y sombreado para evitar lixiviados y pérdidas. Nada de montones al sol “a ver qué pasa”.
  3. Cooperativas y mipymes costeras contratadas por desempeño (toneladas, calidad y cero arena). Inclusión de mujeres y jóvenes con formación pagada.
  4. Trazabilidad simple : una app ligera para registrar origen, volumen, destino y resultados. Transparencia que construye confianza.
  5. Compras públicas y anclas privadas : ayuntamientos y hoteles que prioricen productos con contenido de sargazo en jardinería, mobiliario no estructural y mantenimiento.
  6. Normas y seguridad : guías técnicas para manipulación, límites de sales y metales, y equipos de protección. Economía circular sí, pero con salud ocupacional.

En 90 días podemos demostrar resultados. ¿Cómo?

  • Meta 1 : Playa limpia diaria antes de las 8:00 a. m. con operación coordinada hotel–ayuntamiento–cooperativas.
  • Meta 2 : 70–80% de la biomasa recolectada se destina a pruebas de valorización (no al vertedero).
  • Meta 3 : Al menos 30 empleos verdes temporales formalizados y con capacitación.
  • Kit básico : dos barreras, un equipo anfibio o barcaza, herramientas manuales, un microcentro, laboratorio aliado (universidad o centro técnico), contratos de compra garantizada para prototipos.

La clave es medir: toneladas, calidad, costos por tonelada, productos obtenidos, empleos creados y satisfacción de actores. Sin datos, no hay mejora continua.

  • El turismo : playas limpias de forma predecible, menos improvisación y mejor reputación.
  • Las comunidades : ingresos nuevos y dignos, formación técnica y orgullo local.
  • El sector agro : acceso a bioinsumos locales (probados) y menor dependencia de importados.
  • El Estado y los municipios : menos gasto en disposición, más recaudación por actividad formal y mejores playas.
  • La academia : investigación aplicada con impacto real.

No necesitamos “sargazalipsis”, necesitamos gestión. El lenguaje importa: llamar “basura” a todo lo que cae en la orilla entierra posibilidades. Eduquemos en playa y redes: separar arena, no mezclar con otros residuos, respetar los puntos de acopio y apoyar a los equipos de limpieza. La ciudadanía es parte de la solución.

Cinco acciones: Prevenir (alerta), Recolectar (temprano), Clasificar (calidad), Valorizar (mercado), Medir (mejora).
Cinco indicadores: tiempo de respuesta, % arena en biomasa, % valorización, costo por tonelada, empleos verdes.

El sargazo nos reta a pensar como archipiélago: colaborando, innovando y compartiendo valor. No es enemigo ni salvador; es un termómetro de nuestro modelo de desarrollo. Si cambiamos la mirada —de residuo a recurso— el mar vuelve a ser aliado. Desde la esquina de la playa hasta el laboratorio, de la cooperativa al hotel, hay una cadena que podemos construir con sello dominicano.

Abramos una mesa de trabajo con municipios, hoteles, pescadores, universidades, emprendedores y ciudadanía. Diseñemos ese piloto, probemos productos, compremos local, y contemos la historia con orgullo: el Caribe que convierte sus retos en oportunidades.

Sobre el autor
Dora Pariente

Dora Pariente

tracking