“Yo tengo muchos amigos, pero no cómplices”, la frase del presidente Abinader que debemos recordar

CristianMotax
En la memoria política dominicana hay frases que trascienden más allá del discurso coyuntural y se convierten en símbolos de un estilo de gobierno. Una de esas expresiones corresponde al presidente Luis Abinader: “Yo tengo muchos amigos, pero no cómplices”.
Esta declaración, pronunciada en la campaña del 2016 y reiterada en distintas ocasiones, resume su visión sobre el ejercicio del poder: la amistad no puede convertirse en sinónimo de impunidad, ni el gobierno en refugio para los deshonestos.
Según explicó, desde sus primeros días en la Presidencia deja claro a su consejo de ministros que la transparencia en la administración pública es innegociable, y que cualquiera que se aparte de ese camino tendrá que enfrentar las consecuencias, sin esperar complicidad desde el Palacio Nacional.
La frase cobra mayor relevancia en momentos en que la sociedad dominicana exige más que nunca un manejo responsable de los recursos del Estado. Un ejemplo reciente fue el caso denunciado en el Seguro Nacional de Salud (SeNaSa) donde se revelaron presuntos actos de corrupción que venían arrastrándose desde el 2020.
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El propio Abinader informó que ya en noviembre del 2024, antes de que estallaran públicamente las acusaciones, el Gobierno había solicitado a varias instituciones —el Ministerio Público, el Departamento Antifraude, la Cámara de Cuentas y la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (Sisalril)— investigar las irregularidades detectadas en esa entidad.
El mandatario subrayó que no habrá intervención del Poder Ejecutivo en el accionar del Ministerio Público, y que cualquier persona que haya sustraído fondos públicos, en especial de un sector tan sensible como la salud, deberá enfrentar consecuencias drásticas.
La destitución de Santiago Hazim, exdirector del SeNaSa desde el 2020, se produjo como parte de este proceso de seguimiento a denuncias que ya habían sido planteadas por pacientes y centros de salud.
Al respecto, el presidente fue enfático en La Semanal, su encuentro con la prensa, al indicar que el mejor mensaje político que puede dar al país no es un eslogan, sino un buen gobierno: eficiente, transparente y respetuoso de la institucionalidad.
Este discurso marca una diferencia en la tradición política dominicana donde históricamente las lealtades personales y partidarias solían estar por encima de la rendición de cuentas.
Recordar la frase: “Yo tengo muchos amigos, pero no cómplices” no es solo evocar un gesto de firmeza, sino también una advertencia contra quienes pretendan servirse del Estado.
La ciudadanía espera que estas palabras no queden únicamente en la retórica, sino que se traduzcan en hechos tangibles: sanciones ejemplares, procesos transparentes y un fortalecimiento de las instituciones de control.
Solo así se consolidará la confianza en que la República Dominicana transita por un camino distinto al de la complicidad histórica que tanto daño ha hecho a nuestra democracia.
En definitiva, la grandeza de un líder no se mide solo en los amigos que lo rodean, sino en la capacidad de no ser cómplice de sus errores. Esa es la verdadera esencia de la frase del presidente Abinader, y la razón por la que debe permanecer en la memoria colectiva de los dominicanos.