¿Qué clase de nación estamos construyendo? (1)

¿Qué clase de nación estamos construyendo? (1)

En un país como la República Dominicana, donde la corrupción es más que una sombra, donde la política se ha convertido en un juego de intereses personales y donde el pueblo sigue padeciendo las consecuencias de décadas de ineficiencia, es necesario hacer un alto y reflexionar. Recientemente el pastor Carlos Peña, presidente del Partido Generación de Servidores (GenS), ha dado un paso valiente al anunciar que su partido renuncia a los fondos públicos asignados por la Junta Central Electoral. Este gesto no es solo un acto político; es una proclamación moral que nos invita a cuestionar nuestra responsabilidad como ciudadanos y, especialmente, como cristianos.

¿Hasta cuándo seguiremos siendo cómplices? El pastor Peña, con su decisión histórica, no solo desafía a la clase política tradicional, sino que también nos desafía a nosotros, los cristianos. ¿Hasta cuándo vamos a seguir siendo cómplices, callados y sumisos ante la opresión de un sistema que ha malgastado los recursos del pueblo? Esta renuncia es mucho más que un acto de austeridad; es una denuncia pública de cómo se han utilizado los fondos públicos para mantener la maquinaria corrupta de un sistema que sigue atrapando a nuestra gente en la miseria. Pero, lamentablemente, muchos de los que se dicen cristianos, seguidores de Jesucristo y amantes de la justicia, siguen respaldando a los mismos verdugos que han esclavizado a nuestra nación.

Es una paradoja lamentable ver cómo los cristianos, que proclaman el amor y la justicia divina, se alinean con aquellos que han permitido que el narcotráfico florezca bajo su mirada, que han cerrado los ojos ante la corrupción sistemática y que continúan saqueando el erario público. Como cristianos, ¿no deberíamos tener un compromiso más firme con los valores del Reino de Dios, que incluyen la justicia, la equidad y la honestidad? ¿Qué tipo de testimonio estamos dando cuando nos vendemos por un plato de picapollo, 500 pesos o un pote de ron?

¿Qué significa ser cristiano en este contexto? La palabra de Dios en Proverbios 14:34 nos dice: “La justicia engrandece a la nación, pero el pecado es la vergüenza de los pueblos.” Si amamos a Dios, si realmente deseamos que Su justicia prevalezca sobre nuestra nación, ¿por qué seguimos permitiendo que los que menosprecian a la justicia, los que se llenan los bolsillos a costa del sufrimiento de los demás, sigan siendo nuestros “líderes”?

El Pastor Peña ha sido valiente al renunciar a los fondos públicos y al exigir que esos recursos sean redirigidos hacia áreas cruciales como la salud, la educación y la seguridad. Este es el tipo de acción que debe inspirarnos a todos los cristianos a evaluar nuestras lealtades y compromisos. El sacrificio que está haciendo el Pastor Peña no solo es político, sino también moral y espiritual. Está recordando al pueblo dominicano lo que realmente importa: los recursos deben servir para el bienestar del pueblo, no para alimentar la maquinaria corrupta de los partidos tradicionales.

Una nación en crisis necesita un cambio radical. La situación en la República Dominicana es grave. A pesar de los discursos oficiales, el pueblo sigue luchando contra la pobreza, la inseguridad y una educación precaria. El narcotráfico sigue avanzando, y lo peor es que algunos siguen protegiéndolo en el más alto nivel de la política. Luis Abinader, el actual presidente, ha sido señalado por muchos como cómplice indirecto de un sistema que permite que el narcotráfico se enraíce en nuestras fronteras, afectando no solo a los más pobres, sino también a las futuras generaciones. Si no somos capaces de ver esto con claridad, es hora de que despertemos de nuestra ceguera espiritual y moral.

¿Qué clase de cristianos somos? Mi llamado hoy es a todos los cristianos de la República Dominicana. Nos hemos estado durmiendo en los laureles, confiando en que un “Cristo político” vendrá a salvarnos, pero Cristo no está en los palacios de la corrupción, ni en las mesas de negociaciones con el narcotráfico. Cristo está en las calles con el pueblo, con aquellos que sufren la injusticia. ¿Qué tipo de cristianos somos si seguimos eligiendo a los mismos corruptos que nos oprimen? ¿Qué tipo de testimonio estamos dando cuando negociamos nuestra dignidad por una promesa vacía de bienestar?

La renuncia del Pastor Peña a los fondos públicos es una llamada urgente a los cristianos para que no sigan siendo parte de la maquinaria que ha empobrecido a nuestra nación. Es hora de que miremos con ojos claros y valoramos lo que verdaderamente importa. La política debe estar al servicio de la justicia y el bienestar del pueblo, y no al servicio de los intereses personales de unos pocos.

Es momento de que nos hagamos la pregunta crucial: ¿Qué clase de ciudadanos somos si nos vendemos por cantos de sirena? ¡Que estamos conscientes de que nos están “comiendo el oído”! ¿Estamos dispuestos a seguir vendiendo nuestra alma y nuestra patria por unas migajas, o nos levantamos con valentía y comenzamos a apoyar iniciativas como la del Pastor Peña, que están enraizadas en principios cristianos, patrióticos y de justicia verdadera?

Este es el momento de despertar, de unirnos y de apoyar a aquellos que realmente quieren ver una República Dominicana libre, justa y próspera. ¡Es hora de que los cristianos tomemos el liderazgo y marquemos la diferencia!

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Otto Mañón es pastor de la Iglesia Casa de Bendición Inc., Marietta GA, ex editor de los periódicos “Acento Hispano News”, “@tiempo news”, reportero del Medio “Esperanza Comunitaria”, PA y miembro de la Coalición Dominicana de Atlanta, GA.

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