¿Qué define una novela?

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André Gide, influyente director del Consejo editorial de la NRF de París (hoy Gallimard), nunca se perdonó haber rechazado en 1913, “Du côté de chez Swann”, primero de los siete volúmenes que constituirían la revolucionaria novela “À la recherche du temps perdu” de Marcel Proust, porque ese texto no era más que una obra “snob” dedicada a Jean Calmette, director de “Le Figaro” y no se asemejaba a las que habían publicado Hugo, Balzac, Dumas y Flaubert, para citar los más relevantes. Poco después que la editorial Grasset la publicará en 1914 por cuenta de autor, Gide, al leerla de nuevo, comprendió su error. Se disculpó. Propuso a Proust publicar los demás volúmenes en la NRF.
El escritor que siempre quiso ver su obra bajo el sello de la NRF no puso resistencia. A su muerte en 1922, Gallimard había publicado cuatro de los siete títulos de su voluminosa novela, incluida una edición revisada de “Du côté de chez Swann”, que Gide había rechazado en 1913.
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“En busca del tiempo perdido” al cabo de su edición completa demostró no sólo que contar el pasado era recuperarlo, aunque en la narración de ese pasado se inserten personas y personajes ficticios que adquieren vida gracias a ciertas técnicas propias del arte de la narración respaldadas por efectos de realidad que proporcionan, incluso a la autobiografía, su necesaria verosimilitud. Lo mismo ocurre con la Historia aunque el historiador “no tuerza ni para un lado ni para otro”.
La novela de Marcel Proust tiene todos los elementos propios de la autobiografía, pero este argumento se desvanece cuando sabemos que Marcel, el narrador, no era hijo único. Tenía un hermano. Sin embargo, su obra abrió las puertas a la novela moderna al mostrar que una historia podía permanecer abierta, porque lo importante es la narración y cómo los múltiples artificios de esa narración pueden atrapar al lector; cómo se entrelazan los efectos de realidad que nos crean la ilusión de que lo que Marcel cuenta en su búsqueda del tiempo perdido le sucedió realmente durante el lapso que cubre esa historia que se extiende de finales del siglo XIX hasta los primeros años del XX pasando por la Gran Guerra, 1914-18; que nos da una visión muy particular de la sociedad francesa y del París de la “Belle époque”.
Desde 1927, fecha de la publicación completa de “En busca del tiempo perdido”, se reconoce que toda novela que respeta la sintaxis, así como otras reglas de la lengua, es igualmente una teoría de la novela. Con Proust, la novela se liberó de siglos de limitaciones que, desde la Edad Media hasta el siglo XX, la limitaban.