Semana Santa
Adoración de la Cruz: qué representa este acto del Viernes Santo
Este acto tiene un profundo significado: la cruz no solo representa el sufrimiento de Jesús, sino que simboliza su entrega total. Por ello, la Iglesia la venera como signo de Cristo mismo en el momento de su sacrificio.

La imagen simboliza la crucifixión de Jesús
Cada Viernes Santo, una de las tradiciones más solemnes de la Iglesia es la adoración de la Cruz, símbolo del lugar donde Jesús fue crucificado y entregó su vida por la humanidad.
Este rito forma parte central de la celebración de la Pasión del Señor, una liturgia marcada por el recogimiento, el silencio y la reflexión.
De acuerdo con la Conferencia Episcopal Española, esta celebración se estructura en tres momentos clave: la liturgia de la Palabra, la adoración de la Cruz y la sagrada Comunión. Previo a la adoración, se realiza la oración universal, que resalta el carácter universal del sacrificio de Cristo por la salvación del mundo.
Durante el rito, el sacerdote realiza la adoración mediante una genuflexión o una inclinación profunda. Los fieles, por su parte, también participan desde sus lugares con el mismo gesto, en un ambiente de silencio y contemplación.
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Tras la celebración, el altar queda despojado y la cruz se coloca en un espacio especial -como una capilla- para que los creyentes puedan acercarse a orar y meditar. En ese momento, se entonan cantos tradicionales como antífonas e himnos que evocan la historia de la salvación.
Según Catholic.net, este acto tiene un profundo significado: la cruz no solo representa el sufrimiento de Jesús, sino que simboliza su entrega total. Por ello, la Iglesia la venera como signo de Cristo mismo en el momento de su sacrificio.
La adoración de la Cruz no es solo un gesto litúrgico, sino una invitación a contemplar el sentido del sacrificio, el amor y la redención que marcan el Viernes Santo.