Dieta mediterránea
La alimentación como pilar de la salud
Mantener una microbiota intestinal saludable requiere una alimentación variada y equilibrada, rica en vitaminas, minerales y otros nutrientes esenciales.

Dieta mediterránea. Foto de internet
Por: Dra. Wandy Mejía- Nutrióloga Clínica, Obesidad, Nutrición Infantil especializada en niños mal comedores, Autismo, TDAH/ @wandymejiat
La Organización Mundial de la Salud define la salud no solo como la ausencia de enfermedad, sino como un estado de completo bienestar físico y mental. Esta visión nos invita a comprender que la salud es integral y que ambas dimensiones están profundamente conectadas.
En este contexto, la alimentación juega un papel fundamental. Para que nuestro estado mental funcione de manera óptima, es imprescindible nutrir adecuadamente el organismo. Hoy sabemos, gracias a la evidencia científica, que existe una estrecha relación entre el intestino y el cerebro, conocida como el “eje intestino-cerebro”. De hecho, aproximadamente el 80% de la serotonina, un neurotransmisor clave en la regulación del estado de ánimo, se produce en el intestino.
Mantener una microbiota intestinal saludable requiere una alimentación variada y equilibrada, rica en vitaminas, minerales y otros nutrientes esenciales. Estos permiten que el organismo realice funciones vitales como pensar, respirar y mantener el equilibrio general del cuerpo.
Cuando este equilibrio interno se logra, también se fortalece el estado físico. Un cuerpo bien nutrido responde mejor al ejercicio, especialmente al entrenamiento de resistencia, que contribuye al desarrollo de la masa muscular. Preservar o ganar músculo no es solo un objetivo estético, es una inversión directa en salud.
A lo largo de los años, uno de los patrones alimentarios con mayor respaldo científico es la dieta mediterránea. Este modelo incluye una amplia variedad de frutas y vegetales, aceite de oliva, alimentos integrales y fuentes de almidón resistente. Este tipo de almidón actúa como fibra, alimentando las bacterias intestinales, mejorando la sensibilidad a la insulina y aumentando la sensación de saciedad.
Entre los alimentos que lo contienen se encuentran los cereales integrales y las legumbres (como habichuelas, lentejas y guandules). Prácticas sencillas como refrigerar el arroz o la pasta antes de consumirlos pueden aumentar su contenido de almidón resistente y potenciar sus beneficios, entre los cuales encontramos el mejor control de las elevaciones de azúcar en sangre.

Dra. Wandy Mejía
Por otro lado, herramientas prácticas como el método de “MyPlate” siguen siendo útiles para organizar la alimentación diaria. Este propone dividir el plato de forma equilibrada: la mitad con frutas y vegetales, un cuarto con proteínas y un cuarto con cereales o tubérculos. Consumir los alimentos en este orden también puede favorecer la saciedad y mejorar el control del apetito.
Recomendaciones prácticas para el día a día:
Incluye vegetales en cada comida principal
Prefiere cereales integrales y legumbres
Prefiere frutas en vez de jugos
Prioriza alimentos frescos y de temporada, además de favorecer una alimentación saludable, también cuida tu economía
Mantén una adecuada hidratación
Combina una buena alimentación con actividad física regular
Alimentarse bien no solo impacta tu cuerpo, sino también tu salud mental. Este equilibrio constituye la base para un bienestar integral y sostenible en el tiempo. Elige cada día pensando en como mejorar tu salud. Esta columna es la sección educativa de la Sociedad Dominicana de Nutrición Clínica y Metabolismo. Escríbenos a: articulos@sodonuclim.org / @sodonuclim.
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