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Día Nacional del Periodista

El periodismo, entre la valentía de ayer y los desafíos de hoy

Entre el rigor ético del pasado y la inmediatez digital del presente, Miguel Franjul y Carmenchu Brusiloff nos abordan el reto de preservar la verdad en el periodismo.

Carmenchu Brusiloff y  Miguel Franjul,

Carmenchu Brusiloff y Miguel Franjul,

Lily Luciano
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El periodismo dominicano ha sido forjado por hombres y mujeres que asumieron este oficio con gran sentido de responsabilidad social, ética y compromiso con la verdad.

Las miradas de Miguel Franjul y Carmenchu Brusiloff Ugarte, ambos Premio Nacional de Periodismo, confluyen en un punto esencial: el periodismo de antes estaba sostenido por el rigor, la ética y un profundo compromiso con la verdad y la sociedad.

Para Franjul, director del periódico Listín Diario, el periodismo de sus inicios fue “valiente y menos contaminado”, marcado por la defensa activa de la libertad de expresión en un contexto posterior a la dictadura, cuando la democracia aún se consolidaba.

En esa misma línea, la veterana periodista Brusiloff lo define como un ejercicio de “informar para iluminar la conciencia nacional a través del rigor”.

Ambos coinciden en que la noticia era tratada como un bien público, no como una mercancía, y que el periodista asumía con responsabilidad la tarea de investigar, verificar y comunicar con precisión.

En aquellos años, el rigor no era opcional: era la base del oficio. La información se construía a partir de hechos contrastables, sin dar espacio a la improvisación ni a la opinión disfrazada de noticia. Cuando se emitían juicios, estos se reservaban para artículos o editoriales, con el propósito de contribuir al bien colectivo. La ética profesional, la honestidad intelectual y el compromiso social eran pilares inquebrantables.

Del periodismo de hoy

Sin embargo, al contrastar ese modelo con el actual, ambos periodistas identifican una transformación muy angosta. Franjul destaca que antes existían marcos legales y códigos éticos más estrictos que garantizaban precisión y responsabilidad, además de una comunidad profesional homogénea que preservaba la independencia del periodista.

Brusiloff, en sus palabras, pone énfasis en la formación: el periodista se forjaba en la redacción, bajo la guía de maestros que transmitían no solo técnicas, sino valores.

Esa “mística del oficio”, como la describe Brusiloff, parece haberse debilitado con el tiempo. La relación con las fuentes, antes basada en el respeto y la distancia ética, se ha vuelto más difusa. La prisa ha desplazado al cuidado, y el rigor, en muchos casos, ha cedido ante la inmediatez.

La tecnología

Ambos experimentados periodistas coinciden en señalar a la tecnología como un factor determinante en esta transformación.

Miguel Franjul reconoce que ha cambiado por completo el ecosistema mediático, desde los modelos de negocio hasta las dinámicas de producción informativa.

Brusiloff, en tanto, advierte que la tecnología ha traído consigo una “pérdida de la pausa reflexiva”, donde la rapidez muchas veces se impone sobre la veracidad.

“La democratización de las herramientas de comunicación ha permitido que más voces participen en el espacio público, pero también ha generado confusión entre información y opinión, entre rumor y noticia. En este nuevo escenario, el rol del periodista profesional se ha visto cuestionado y, en algunos casos, devaluado”, explica.

A pesar de estos desafíos, tanto Franjul como Brusiloff no abogan por un regreso al pasado, sino por una reconciliación entre tradición e innovación. Coinciden en que el periodismo actual debe recuperar valores fundamentales como el rigor, la verificación, la cercanía con la gente y la vigilancia del poder. La exigencia de transparencia y rendición de cuentas sigue siendo, hoy como ayer, una responsabilidad central del oficio.

Al mismo tiempo, reconocen los avances positivos de la era digital. La capacidad de conexión global instantánea y las nuevas plataformas ofrecen oportunidades inéditas para ampliar el alcance de la información y enriquecer el debate público. El reto está en utilizar estas herramientas sin sacrificar la esencia del periodismo.

En palabras que sintetizan ambas visiones de los periodistas, el futuro del periodismo dependerá de su capacidad para equilibrar la velocidad de los nuevos tiempos con la solidez, la elegancia y el respeto por la verdad que definieron su pasado. Solo así podrá seguir cumpliendo su función más importante: servir a la sociedad con información veraz, responsable y significativa.

Sobre el autor
Lily Luciano

Lily Luciano

Periodista con experienciaen coberturas de radio, televisión y prensa escrita. Inició su carrera cubriendo eventos políticos y sociales. Desde hace 18 años, se desempeña como periodista en el periódico Hoy.
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