Revisar bien
Cómo identificar una carne en mal estado, aunque no se note
La prevención es la mejor herramienta. Comprar en lugares certificados, mantener la cadena de frío y cocinar la carne a temperaturas adecuadas reduce el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos

Carne congelada. Crédito: Shutterstock
El consumo de carne en mal estado representa un riesgo directo para la salud pública, pues puede provocar intoxicaciones alimentarias graves. Aunque a simple vista la pieza parezca fresca, existen señales sutiles que permiten detectar su deterioro. El carnicero Epifanio Meran Familia explica que el color, el olor y la textura son indicadores esenciales. Una carne que comienza a descomponerse puede mostrar un tono más apagado, con áreas grisáceas o verdosas, aun cuando conserve partes rojizas. El olor, aunque leve, tiende a ser ácido o dulzón, distinto al aroma metálico característico de la carne fresca. La textura también delata el estado: si al tacto resulta viscosa o pegajosa, es señal de proliferación bacteriana.
Otro aspecto clave es la fecha de caducidad y las condiciones de almacenamiento. Una carne que ha permanecido demasiado tiempo fuera de refrigeración, incluso sin cambios visibles, puede estar contaminada. Los expertos recomiendan observar el empaque: bolsas infladas o con líquido excesivo son signos de descomposición. En el caso de carnes procesadas, como embutidos, la presencia de manchas o un sabor amargo anticipan que el producto ya no es apto para el consumo.
La prevención es la mejor herramienta. Comprar en lugares certificados, mantener la cadena de frío y cocinar la carne a temperaturas adecuadas reduce el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos.