Corrientes marinas
El fenómeno que se detecta primero al observar mares u océanos es el de las olas, en latitudes más nórdicas es imposible ignorar las mareas, puesto que las playas se agrandan y reducen considerablemente. Más difícil de detectar, quizás, son las corrientes marinas, es decir, el movimiento de traslación de grandes masas de agua que recorren miles de kilómetros.
El estudio de las corrientes marinas es interesante y complicado. Hay corrientes superficiales que se mueven horizontalmente hasta los cuatrocientos metros de profundidad, también las hay más profundas; las corrientes se encargan de transferir el calor o frío a otras latitudes. La observación de un mapa global de corrientes marinas muestra inmediatamente la complejidad del fenómeno.
Puesto que son numerosas, las corrientes principales se agrupan por los océanos en los que se mueven: Atlántico Norte, Atlántico Sur, Pacífico Norte, Pacífico Sur, Índico Norte e Índico Sur. La causa motriz primaria de las corrientes son los vientos a los que se superpone el efecto Coriolis, algunas influencias son locales como la morfología de las costas, gradientes de temperatura y salinidad. Así resultan corrientes: Polares, Subpolares y Ecuatoriales. Las corrientes, tanto marinas como atmosféricas, son decisivas en la definición del clima de un continente, país o región. Establecen un equilibrio dinámico entre lluvias y temperaturas, en el cual los humanos hemos desarrollado las civilizaciones que sobreviven actualmente. Paradójicamente, son nuestras civilizaciones las que con su desarrollo vienen alterando ese equilibrio: El cambio climático.
En el Atlántico norte se forma un gran círculo constituido por las siguientes corrientes:
Ecuatorial norte trasladándose al oeste; la del Golfo de Méjico hacia el oeste, norte, nordeste, éstas son corrientes calientes; las Canarias es una corriente fría hacia el sur, suroeste que cierra el círculo.
En el Pacífico sur se cuentan: Pacífico sur que es caliente y se traslada hacia el este, noreste; la del Perú; la corriente Ecuatorial sur, también caliente y hacia el oeste. Existe una contracorriente Ecuatorial, también caliente. El círculo del Pacífico se cierra con la corriente de Australia hacia el suroeste, sur, es fría.
Nos hemos limitado a estas corrientes porque son las que de una forma u otra tienen influencia sobre el clima dominicano, la Ecuatorial norte y la del Golfo, bañan nuestras costas norte y sur. Las del Pacífico son muy importantes porque generan los fenómenos El Niño y La Niña, que aunque se registran en ese basto océano, dejan sentir sus efectos sobre norte, sur América, El Caribe y más allá, en el continente africano y australiano. Extraño caso cuyas causas se desconocen todavía.
Es razonable pensar que las temperaturas en cada una de esas corrientes, calientes o frías, del hemisferio norte o sur, varían con la época del año, ya que si decimos que el Sol se mueve (Perdóneme Copérnico) sobre una trayectoria que proyectada sobre la Tierra se denomina la eclíptica y cuyo plano forma un ángulo de 23° 26′ con el del ecuador, cuando el Sol está 0° 0′ y 23° 26′ sur, al hemisferio norte le llegan sus rayos más oblicuos, con menor intensidad. En consecuencia, hace menos calor en el hemisferio norte y hasta frío; las aguas, por tanto, se evaporan menos y llueve menos. El equinoccio de primavera, 21 de marzo, cuando el Sol vuelve a cruzar el ecuador y comienza a «moverse» en el hemisferio norte, calentándolo gradualmente y la evaporación se incrementa gradualmente y las lluvias también.