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Rezago

Construcción: palanca que debe mover el PIB

Dos años consecutivos con un crecimiento del 2% en construcción, seguidos de una contracción, invitan a reflexionar y a actuar

El sector construcción tiene un efecto multiplicador en la economía.

El sector construcción tiene un efecto multiplicador en la economía.

Mario Mendez
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La experiencia económica ha confirmado una percepción ampliamente compartida: cuando el albañil se activa, la economía se calienta; si se detiene, la enfría. Los datos históricos lo avalan. En 2006, la construcción creció 27.3% y el PIB lo hizo en 10%, en 2015, la construcción avanzó 18% mientras el PIB creció 7% y en 2021, el sector constructor se expandió 22% y el PIB alcanzó un crecimiento de 12.3%.

Este patrón contrasta de manera significativa con lo ocurrido en los últimos cuatro años. En 2022, la construcción quedó claramente rezagada, con un crecimiento de apenas 1.7% frente a un PIB que avanzó 4.9%. En 2023, la construcción creció 0.9%, mientras el PIB lo hizo en 2.1%. En 2024, aunque la economía repuntó con un crecimiento de 5%, la construcción apenas alcanzó 2.1%. 

Y en 2025 la situación se agravó: a septiembre, la construcción había caído 2%, mientras el PIB solo crecía 2.2%.

Estábamos acostumbrados a lo observado en 2006, 2015 y 2021: a que, en las fases expansivas, la construcción creciera por encima del PIB. Ello se explica porque este sector tiene un potente efecto multiplicador: genera empleo masivo, dinamiza la demanda de insumos y crea expectativas de inversión de mediano plazo.

Ese comportamiento, sin embargo, ha cambiado. Aunque la economía continúa creciendo, ya no lo hace apoyada en nueva inversión física. El dinamismo proviene de otros motores —servicios, consumo, turismo, remesas y gasto público— y no de la formación bruta de capital fijo.

Dos años consecutivos con un crecimiento del 2% en construcción, seguidos de una contracción, invitan a reflexionar y a actuar para evitar un agotamiento del ciclo o, peor aún, un bloqueo de carácter estructural. 

Particularmente llamativo resulta el año 2024: un PIB que creció al 5% mientras la construcción apenas avanzaba 2.1%, lo que sugiere que el auge económico no se tradujo en nuevos proyectos. La caída registrada en 2025 refuerza la hipótesis de que muchas iniciativas han sido pospuestas o canceladas.

La situación exige la adopción de medidas oportunas: profundizar la reducción de las tasas de interés, evitar que el ordenamiento migratorio se convierta en una retranca para el sector, agilizar los procesos de autorización de proyectos, canalizar de manera eficiente los incentivos de la ley de fideicomiso para vivienda y reactivar la inversión pública en infraestructura. 

Sobre el autor
Mario Mendez

Mario Mendez

Licenciado en Economía, del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), con más de 40 años de ejercicio en el periódico HOY.

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