¿Cúal es el uniforme del poder?
POR JUAN FREDDY ARMANDO
El artículo anterior lo terminamos hablábamos de la ropa y la imagen personal. Ahora nos preguntamos, ¿cuál es el uniforme del poder? Tratemos de responderlo. La ropa de una persona es lo que en un producto es su etiqueta. Y es tan importante que la caja y la botella de Chivas Regal son probablemente más costosas que hacer la bebida.
Y es que lo que la gente compra es la imagen del producto. Si viniese en una botella, por ejemplo, sin la caja en que se guarda, enseguida el consumidor se haría una imagen del producto como de menos estatus.
Así no debería ser, lo correcto sería que se valorara más lo de dentro, como decía una vieja campaña de un ron dominicano. Pero lamentablemente, el ser humano no es sensible a lo esencial, sino a lo superficial. Por ello, la música culta, que contiene mayor variedad de sonidos, mucha más riqueza de ideas musicales y emocionales, es menos preferida por las grandes masas de todos los países -incluídos los que han llegado a los estadios más altos de desarrollo-. Y siempre será así, es un defecto de fábrica del humano, pues prefiere una música simple, con dos o tres compases, para la cual no se requiere esfuerzo formativo, capacidad de desciframiento de ciertos códigos creativos.
Lo mismo pasa con la literatura creativa o los trabajos científicos que requieren cierta cantidad de esfuerzo mental, y que desafían fuertemente los estereotipos establecidos. Son rechazados por las mayorías. Sólo puede degustarla una élite educada en la búsqueda de esos valores de vanguardia, de avanzada. Por ello, Marshall McLuhan -el gran genio canadiense, filósofo del análisis profundo de los medios de comunicación y su incidencia en el pensamiento humano- cita y muestra su asentimiento ante lo dicho por un corrector de estilo de su libro «Comprendiendo los medios». Textualmente, señala el corrector: «Noto con desaliento que el setenta y cinco por ciento de su material es nuevo, y ningun libro que aspire al exito puede aventurarse a decir mas del diez por ciento de cosas nuevas.»
Claro! El ser humano tiende a huir a lo muy innovador. Y esto no es cuestión del bombardeo comunicacional de la sociedad capitalista en que vivimos. No. Es común a todas las sociedades y épocas. Es que el humano es así. Prefiere aferrarse a sus esquemas, a sus conceptos establecidos, a sus experiencias almacenadas. De tal modo es así que dice Federico Heníquez Gratereaux que un hombre y una mujer no ven el mismo paisaje exactamente igual. Y yo voy más lejos: No hay dos seres humanos que miren idéntico paisaje. Cada uno lo ve de acuerdo con sus prejuicios, inclinaciones, intereses. Los cuales han sido grabados por la sociedad y sus modelos de comportamiento.
Esos esquemas o estereotipos son los que construyen la personalidad de cada uno. Y lo que hace que a un grupo de persona les gusten cosas parecidas en determinadas circuntancias. Viene dado no por su decisión personal sino por el trabajo de repetición labrado por la vida individual y social del sujeto.
Por ello, cada grupo social tiene sus uniformes identificativos. No sólo las monjas, los sacerdotes, policías, guardias, estudiantes de colegios o escuelas, tienen uniformes identificativos. También los tienen los ingenieros, médicos, albañiles, rockeros, salseros, bachateros, escritores, pintores, damas, prostitutas, tígueres, pariguayos, y todos los grupos que interactúan en la sociedad. Entonces, ¿cuál es el uniforme del poder? Evidentemente, es el traje. Eso lo vemos con los presidentes, los primeros ministros, diputados, senadores, altos funcionarios internacionales o nacionales, los gerentes y presidentes de empresa. Van siempre trajeados. Y el que quiere parecerse a ellos, se trajea. También, cuando vamos a un acto donde queremos mostrar que pertenecemos a un grupo de cierta envergadura, de cierto poder, los hombres van generalmente con su uniforme del poder: el traje. Las mujeres, con su uniforme del poder: generalmente un vestido largo, con frecuencia negro o blanco o de colores suaves.
Los mercadólogos que no tomen en cuenta estos uniformes y estereotipos y el apego del humano a ellos, están perdidos en sus argumentos de ventas y diseño de imágenes de empresas, productos, servicios o personas.
————–
Creativo y asesor mercadológico
pub_creaccion@yahoo.es