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El banco central de un país sirve de banquero para el resto de los bancos y para el gobierno. En los Estados Unidos, el Sistema de la Reserva Federal (FED) es el banco central del país. Es el órgano responsable de la emisión de dinero, de regular la política monetaria y supervisar el funcionamiento del sistema bancario.

Para cumplir con su misión, la FED funciona como un banco para los bancos y como el banco del gobierno, sirviendo como un regulador de instituciones financieras y como el administrador del dinero de la nación. Pero al cumplir con una amplia variedad de funciones también se afecta la economía, el sistema financiero, y en última instancia, la gestión de cartera que ostenta cada uno de sus ciudadanos.

La Ley de la Banca Nacional (1864) de los Estados Unidos dividió el sistema bancario en tres grupos: los bancos de la Reserva Central (creados en Nueva Cork, Chicago y Saint Louis), los bancos de la Reserva (en otras 16 ciudades) y los bancos nacionales. Todos los bancos nacionales tenían que mantener cierto porcentaje de sus depósitos en reservas, pero parte de estas reservas se podían depositar en los bancos de la Reserva. Cuando los bancos nacionales necesitaban más dinero para atender la demanda de liquidez de sus clientes, podían acudir a los bancos de la Reserva, que a su vez podían acudir a los bancos de la Reserva Central. Cualquier fallo en esta pirámide acarrearía el colapso de todo el sistema monetario ya que por encima de los bancos de la FED, era imposible crear más liquidez, por lo que se producía una suspensión de pagos. Crisis bancarias de esta índole ocurrieron en 1873, 1883, 1893 y 1907. Esta última llevó a la creación de la Comisión Monetaria Nacional, que promulgó la «Ley de la Reserva Federal» en 1913, mediante la cual se creaba un sistema bancario flexible y descentralizado.

Responsabilidades de la Reserva Federal

Casi todo el poder de la FED se concentra en la Junta de Gobernadores, que asume todos los aspectos relativos a la regulación del sistema bancario y al control de la cantidad de dinero en circulación, así como de la política de la Reserva. Como la Junta no es un órgano operativo en la FED, la aplicación de las políticas que dicta está en manos de los 12 bancos federales, cuyas acciones son propiedad de los bancos comerciales que pertenecen al sistema de la FED. La Junta de Gobernadores y los directores de los bancos de la Reserva dictan las políticas a seguir en función de los intereses del país y no de los intereses de las entidades privadas.

Cuando el Congreso estadounidense creó la Reserva Federal en 1913 le otorgó la responsabilidad de promover un sistema bancario sólido y una economía próspera. Cada uno de los 12 Bancos Federales proporciona servicios a instituciones financieras similares a los servicios que los bancos e instituciones de ahorro proporcionan a las empresas y a los individuos. La FED ayuda a asegurar la seguridad y la eficiencia del sistema de pagos, la crítica estructura a través de la cual fluyen todas las transacciones financieras de la economía.

Otra importante responsabilidad de la FED es prestar servicios al mayor cliente bancario de la nación, el gobierno de los Estados Unidos. Como banco del gobierno o agente fiscal, la FED procesa una cantidad de transacciones que suman billones de dólares. Del mismo modo que un individuo puede tener una cuenta en un banco, el Tesoro de los Estados Unidos mantiene una cuenta corriente bancaria en la FED a través de la cual se manejan los depósitos de impuestos federales entrantes y los pagos del gobierno salientes. Como parte de esta relación de servicio, la FED vende y rescata bonos emitidos por el Tesoro de los Estados Unidos, tales como bonos de ahorro y Letras del Tesoro, pagarés y títulos de deuda.

La FED también emite los billetes y las monedas de la nación. El Tesoro de los Estados Unidos actualmente produce el suministro de efectivo de la nación y los Bancos de la FED entonces lo distribuyen a las instituciones financieras. Periódicamente, el dinero regresa a los Bancos Federales en donde se lo cuenta, se controla si está deteriorado, y se examina para evitar las falsificaciones. Si el dinero todavía se encuentra en buenas condiciones, es puesto nuevamente en circulación a medida que las instituciones solicitan nuevas provisiones para satisfacer la necesidad del público de dinero en efectivo. Sin embargo, los billetes gastados son destruidos. Un promedio de 1,000 millones circula durante aproximadamente 18 meses antes de ser destruidos. Así, como regulador, la FED formula normas que afectan la conducta de las instituciones financieras. Como supervisor, examina y controla a las instituciones en busca de asegurar que éstas operen de manera segura y firme, y cumplan con las leyes y normas que se les aplican.

La FED ayuda a asegurar que los bancos actúen conforme a los intereses del público al decidir acerca de solicitudes de bancos que buscan fusionarse, o de «holding» bancarios que buscan comprar un banco o desarrollar una actividad no bancaria. La FED también implementa leyes para asegurar que los consumidores sean tratados con equidad en las transacciones financieras. Otro modo en que la FED ayuda a mantener un sistema bancario fuerte es como el «prestador de última instancia» Una institución financiera que experimenta una fuga inesperada de sus depósitos, por ejemplo, puede recurrir a su Banco de la Reserva si no puede obtener el dinero prestado de otra fuente. Este crédito de la FED no sólo permitirá a la institución superar las dificultades temporarias, sino que también, en mayor importancia, evitará que los problemas de una institución se extiendan a otras. La tasa de interés básica que se cobra por estos créditos es la que se conoce como la «tasa de descuento».

Los instrumentos de control monetario

La FED controla todas las variables financieras del país. Los dos instrumentos de control monetario principales son las operaciones de mercado abierto y la variación del coeficiente exigido de reservas. Las operaciones de mercado abierto consisten en la compra venta de deuda pública. Estas operaciones se dan cuando la cantidad de dinero en circulación crece más despacio de lo que la FED estima oportuno. Para ello, se procede a comprar deuda pública en el mercado, poniendo así dinero en circulación que permita al sistema bancario contar con un mayor número de depósitos, parte fundamental de la oferta monetaria. De forma análoga, si la cantidad de dinero en circulación es excesiva, la FED llevará a cabo una política monetaria restrictiva, vendiendo deuda pública en el mercado abierto. Esta venta reducirá la cantidad de reservas bancarias y, por tanto, la capacidad de los bancos para prestar dinero.

Aunque las operaciones de mercado abierto son el instrumento más flexible y más utilizado para desarrollar la política monetaria, se pueden conseguir los mismos objetivos variando el coeficiente exigido de reservas, es decir, el porcentaje de los depósitos que deben depositar los bancos comerciales en forma de reservas en los bancos de la FED. Cuando se incrementa este porcentaje, los bancos no pueden crear tanto dinero como antes porque una mayor proporción de sus activos debe inmovilizarse en reservas; lo contrario ocurre cuando se disminuye el coeficiente. La FED también puede controlar la oferta monetaria variando la tasa de descuento. Cuando los bancos comerciales necesitan más dinero y piden prestado a los bancos de la FED, una mayor tasa de descuento encarecerá estos préstamos, por lo que los bancos reducirán su demanda de dinero. La variación de la tasa de descuento puede utilizarse al mismo tiempo que se realizan operaciones de mercado abierto. También puede servir para obtener señales monetarias de las condiciones económicas que imperan en el mercado.

La FED sólo controla de forma selectiva la compra venta de títulos valores, imponiendo un margen legal para la compra de activos financieros. Esto significa que el comprador de títulos valores debe depositar al menos un porcentaje mínimo. Es sabido ya que este requisito legal surgió a partir de la gran depresión económica de los Estados Unidos de 1930, y pretende evitar que se puedan incrementar los niveles de especulación en el mercado de valores.

Los economistas piensan que las políticas de la FED tienen a largo plazo efectos positivos y negativos: (1) que las decisiones de la FED a veces han aumentado, en vez de disminuir, la inestabilidad económica; (2) que no siempre intentar ajustar con total precisión la oferta monetaria resulta productivo llegando a ser incluso una circunstancia desestabilizadora; (3) que a largo plazo, las políticas restrictivas del crecimiento de la cantidad de dinero pueden llegar a reducir la tasa de inflación; y (4) que algunos problemas no pueden ser resueltos por la FED, como ocurre, por ejemplo, cuando existen crisis del petróleo. Muchos economistas afirman que la Reserva Federal fue en parte responsable de la gran depresión de la década de 1930. Por otro lado, la estabilidad de precios de finales de la década de 1950 y de la de 1960 se debió en parte a la efectividad de la política monetaria de la FED. Las críticas aumentaron durante las décadas de 1970 y 1980, cuando las autoridades monetarias parecían incapaces de frenar el incremento de la inflación y de los tipos de interés. No obstante, a mediados de la década de 1980, numerosos economistas piensan que la política antiinflacionista de la FED fue bastante eficaz.

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