Justicia
Falta reportes autopsias impide a familias actuar
Parientes de víctimas observan en casos sonoros, mediáticos, Instituto Nacional de Ciencias Forenses actúa de forma correcta y ofrece pronto las conclusiones estudios

El Instituto de Ciencias Forenses tarda en entregar cuerpos y no entrega necropsias.
La demora en la entrega de cadáveres y sobre todo, la ausencia de resultados de las autopsias que practica el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), aumentan el dolor de familias que esperan días para sepultar a sus parientes y que años después no reciben el informe con las causas del deceso, lo que les impide proceder por justicia.
Jesse Vixama, Selestina de León, Eulogia Cáceres, Miriam Reyes y Jazmín González, narran su drama e imploran a las autoridades compasión.
El 27 de abril de 2022, Jéssica, de cinco años, jugaba con un grupo de niños y adolecentes en el play del barrio Galicia, kilómetro 22 de la autopista Duarte. De repente desapareció. Una vecina preguntó si miraron en la cisterna, al fondo del terreno. Ahí estaba.
“Ese pozo tenía una hoja de zinc, que tuvimos que quitar para ver. Las autoridades tomaron el cadáver y lo llevaron al Inacif, en el cementerio Cristo Redentor. Esperamos cuatro días para que nos lo devuelvan”, cuenta, Jesse, progenitor.
Le indicaron que en dos o tres semanas tendría el reporte que ayudaría a saber si el deceso fue accidente o un acto intencional. El periplo apenas iniciaba. Concluido ese plazo, llamó al número de teléfono que aparecía en el documento entregado con los restos.
Lo hizo por seis meses para oír siempre la misma respuesta: “llame el lunes”. Hasta que un empleado le indicó que debía ir al destacamento del kilometro 20 de la autopista Duarte, donde le darían información. Acudió en balde.
Allí no había llegado nada y lo remitieron a Las Caobas, Santo Domingo Oeste, de donde lo enviaron a Los Alcarrizos. A estas alturas, ninguna instancia asume responsabilidad con los resultados de la necropsia de Jéssica y tres años y nueve meses después, a su padre lo atormentan la duda y la impotencia por desconocer cómo pereció.
Demora que ahonda dolor
David Montero, de 28 años, murió 10 de noviembre de 2024. Su hermana Selestina explica que lo trasladaron de casa de un amigo a una clínica. Le practicaron la autopsia a las 48 horas. Un año y dos meses más tarde, la familia aún espera en un limbo que atormenta.
Encima, las redes sociales del fallecido siguen activas y la Policía no ha determinado quién las usa.
Esta redactora acudió a la sede del Inacif con la joven. Frente a las recepcionistas, tres mujeres, Eulogia, Miriam y Jazmín, clamaban por detalles de las necropsias a sus parientes, Irving, Abraham y Milton. Dos fallecidos nueve y once meses antes y el otro año y medio. Todas escucharon lo mismo: “Aquí no ha llegado eso”.
Cuentan que igual que Jesse, debieron aguardar de cuatro a cinco días la entrega de los cuerpos.
Pedimos una cita con la directora de la institución, Sonia Lebrón, nos dieron una extensión para que la solicitáramos pero en tres días consecutivos nadie respondió. Tampoco fue posible obtenerla mediante la dirección de comunicación. En tanto, las familias de Jéssica, David, Irving, Abraham y Milton no logran respuesta, por más que insisten.
A Selestina la mandaron a la oficina del Hospital Marcelino Vélez. La patóloga que le atendió le preguntó de qué falleció su hermano y le requirió otros datos, que a la chica le asombra no tuvieran.
“Si supiera de qué murió no anduviera detrás de esa gente para averiguarlo. Lo normal es que eso esté registrado, si de verdad hubo autopsia”, exclama. Le duele, lo mismo que a sus parientes que persisten con llamadas y visitas, oír siempre la respuesta, “llame en 15 días”, como si de una grabación tratase.