Educación superior
Crecimiento de la UASD pone en tensión su modelo académico
El debate sobre la expansión es positivo: permite revisar procesos y fortalecer la planificación, aunque hay críticas por desconocimiento del modelo.

UASD
La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), además de ser la universidad estatal primada de América, es la institución de educación superior más grande de la República Dominicana, con una matrícula que supera las decenas de miles de estudiantes en todo el país y una sede central emblemática en Santo Domingo que funciona como el corazón académico y administrativo del sistema académico y 7 liceos experimentales.
En los últimos años, la UASD ha ampliado su presencia territorial mediante la construcción y habilitación de recintos, centros, subcentros y extensiones en distintas provincias del país.
Ese crecimiento territorial, impulsado por la aspiración de sus autoridades de acercar la educación superior a localidades históricamente sin acceso universitario, ha sido rechazado por la opinión pública y por sectores políticos, quienes cuestionan las necesidades en términos desarrollo regional y descentralización de la educación superior.
Limitaciones de presupuesto
Además, porque esa expansión ocurre en una universidad que arrastra limitaciones presupuestarias históricas, con reclamos recurrentes por falta de recursos para mantenimiento, infraestructura, laboratorios y pago oportuno al profesorado
El proceso plantea desafíos en materia financiera, académica y de gestión, en un sistema que cuenta con más de 3,500 profesores y una matrícula que supera los 160 mil estudiantes en todo el país.
Para el director general de Planificación y Desarrollo Institucional, Noel de la Rosa, la sostenibilidad del crecimiento depende de la articulación con el Estado y de la planificación a largo plazo. “La universidad no se pregunta primero si tiene dinero, sino dónde se necesita”, afirma.
Modernización académica
El funcionario reconoce que la institución enfrenta limitaciones presupuestarias, pero sostiene que el apoyo estatal ha permitido avanzar en infraestructura y modernización académica, incluyendo el rediseño de planes de estudio y la formación docente.
Gran parte de los recursos recientes se ha destinado a la actualización curricular, con decenas de programas reformulados bajo el enfoque por competencias, así como a mejoras en la calidad de vida del profesorado.
De la Rosa explica que los costos operativos varían según las necesidades de cada unidad académica, aunque áreas como desarrollo académico e infraestructura concentran buena parte de la inversión institucional.
La planificación también contempla la construcción de ciudades universitarias en algunos territorios, concebidas como complejos académicos diseñados según el modelo institucional, aunque no todas las unidades cuentan con esta infraestructura.
El funcionario destaca que la calidad académica no depende de la ubicación de los centros, sino de variables como la formación docente, la disponibilidad de laboratorios y la motivación estudiantil.
Acceso y misión
“La universidad es del pueblo, no de los pobres, sino del pueblo”, afirma, al defender el acceso amplio como parte de la misión institucional.
El sistema académico mantiene una fuerte dependencia de la sede central en materia docente, ya que los profesores pertenecen a las escuelas universitarias y pueden impartir docencia en distintas unidades según la demanda.
El debate público sobre la expansión ha sido, a juicio de la institución, positivo, porque permite revisar procesos y fortalecer la planificación. Sin embargo, De la Rosa considera que muchas críticas surgen por desconocimiento del modelo y sus objetivos.
Consolidación
De cara al futuro, la casa de altos estudios plantea una etapa de consolidación más que de expansión, enfocada en fortalecer lo existente y ajustar debilidades detectadas en la implementación del modelo territorial.
Para la institución, la continuidad de las políticas públicas en educación superior será clave para garantizar la viabilidad del sistema y su contribución al desarrollo nacional.
“La UASD debe ser una filosofía de Estado”, concluye De la Rosa, al insistir en la necesidad de mantener una visión de largo plazo.