Los héroes honran

caamaño
El Caamaño que conocí en Cuba era un hombre de mucha nobleza personal y espiritual, no se parecía a un “guardia clásico de los que leen al revés”. Nunca lo vi fuera de sí, ni hacer uso indebido de bebidas alcohólicas, compartía un trago social con nosotros en determinados momentos.
Especial para Hoy. El coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó es héroe nacional en reconocimiento de la patria dominicana agradecida de su lucha por la soberanía agredida brutalmente por las tropas militares norteamericanas en el año 1965.
Caamaño es un ejemplo y un ideal patriótico a seguir, levantó la bandera de la dignidad nacional y se preparó para continuar la lucha por nuestra definitiva independencia, en ese esfuerzo tesonero entregó su preciosa vida junto a sus entrañables compañeros.
Las generaciones de ayer y de hoy debemos estarle eternamente agradecidos. La misión de prepararnos en Cuba para la lucha guerrillera, trazar los planes y acudir al terreno del combate, estuvo rodeada de múltiples obstáculos que es necesario analizar con objetividad y transparencia, si queremos entender qué sucedió y aprender de esta lección, para que en el presente y el futuro puedan ser asimilados correctamente sin protagonismos ni mezquindades lo que fue el Proyecto Estratégico del coronel Caamaño, la mayor y más ambiciosa empresa de transformación revolucionaria jamás concebida en nuestra historia reciente.
Nuestra sociedad actual, víctima de un proceso acelerado de degradación ética y moral, de pérdida de sus más sagrados principios, delincuencia desenfrenada y generalizada, alta criminalidad organizada, corrupción impune, tráfico y consumo de drogas, sociedad arrastrada por vicios de toda índole, en particular las juventudes muy afectadas. Y ahora cuando la sociedad demanda urgente del ejemplo de sus héroes y heroínas, exaltarlos y seguirlos, en contraposición a ese ideal, aparece el lunes 23 de junio un grupo de cinco “ex miembros de los Comandos de la Resistencia, que revelan detalles de su vida en Cuba y su tormentosa relación con el héroe de la Revolución de Abril de 1965.”
¿A qué “tormentosa relación” se refieren? ¿A la dureza de los entrenamientos? ¿Tortura física?
Desde la llegada a campamento, pocos días después, comenzaban a sentir las “dolencias” de alguna gente que se las ingeniaban para lograr que se les llevara a los centros sanitarios en busca de ayuda médica, esa práctica se generalizó.
El problema principal que tuvimos fue el tiempo y la larga espera, el tiempo que produce el desgaste, y que hace mella en los más débiles, que conspira contra la unidad y que acelera la descomposición y el agrietamiento de las relaciones entre los compañeros, que se convirtió en problema político de primer orden.
Todos sabíamos que para el desembarco en el país existía un fecha, sin día, sin horas de salida, pero sí con año señalado: 1970.
El año llegó y pasó de largo.
La responsabilidad no fue de Caamaño, nosotros ya teníamos años y meses preparados militarmente, a la espera de la orden de salida.
Al parecer, la situación táctica y estratégica había cambiado en Cuba, como de hecho cambió, pero hubo promesas, y a estas promesas no se le dio el frente, no se le dio a Caamaño la respuesta política que había que darle, a Caamaño no debió tratarse con dilaciones, ni con dobleces. Así comienzan los problemas de fondo del proyecto, los problemas que Román como máximo responsable y líder de la organización tuvo que afrontar.
Todos lo sabíamos, era un secreto a voces.
Estuve ayer y estoy hoy convencido de que se debió tratar entre nosotros los problemas fundamentales con la transparencia necesaria y buscar la solución de lugar, la situación así lo exigía. Cambiar la táctica de haber sido necesario.
No todos tenían los mismos niveles de desarrollo político y se les hacía más difícil entender el momento. En algunos ya la situación había hecho sus estragos. Quizás por ello no se les pueda culpar.
Ahora aparecen buscando protagonismos sin reflexión ni madurez política, los “cinco ex de los Comandos de la Resistencia” que se convierten en detractores de Caamaño, con mentiras vulgares al servicio de los peores intereses contrarios a la sociedad dominicana y se autodescalifican al ignorar el valor histórico de este héroe nacional. Al decidir dar seguimiento a lo iniciado en abril, el pensamiento de Caamaño estaba en el amplio contenido de los planes estratégicos y tácticos, los programas que se desarrollaron, la dinámica diaria de entrenamientos a partir de sus conocimientos militares, el estudio de las experiencias dominicanas, latinoamericanas, cubana, y las lecciones generales y en particular de los clásicos teóricos de la guerra.
Conocer, estudiar, y discutir las experiencias de los vietnamitas, como el principal escenario de confrontación con los norteamericanos, entonces, pero prácticamente con una experiencia de lucha, resistencia y triunfos sobre todos los imperios existentes, fue al mismo tiempo para nosotros una manera de manejar la política en su máxima expresión.
Pero allí lo principal era el entrenamiento militar.
La poderosa incidencia negativa del tiempo lo convirtió en nuestro peor enemigo, el tiempo nos saboteó.
Este grupo de “ex resistencia” no planteó una crítica constructiva en el momento necesario, 42 años después una crítica mostrenca y falaz es altamente nociva y dañina al pueblo dominicano, porque lo desinforma de la realidad de aquel momento a que estuvo expuesto Caamaño /Román y sus compañeros, porque conspira contra ese ejemplo heroico.
Aquel no fue un proyecto en lo esencial para tirar tiros, fue un proyecto político-social, se trataba de la continuidad histórica de abril, del rescate de la independencia, se buscaba empoderar al pueblo, integrarlo para hacer de nuestro país algo muy diferente de lo que hoy somos, de la desagradable realidad en que nos hemos convertido y que estamos obligados a cambiar como pueblo, como país si es que no queremos sucumbir.
Llegué a Cuba en mayo de 1967.
Me integré al proyecto en el año 1968, luego de recibir entrenamientos militares guerrilleros, como parte del grupo de compañeros del Movimiento Revolucionario 14 de Junio que nos encontrábamos en Cuba, encabezados por Amaury Germán Aristy, delegado del Comité Central y delegado elegido vicepresidente de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), celebrada en La Habana del 31 de julio a agosto de 1967.
El abandono de la línea estratégica militar de la dirección del 14 de Junio nos sorprendió y nos llevó a renunciar de esa organización y a establecer contactos con Caamaño para crear e integrarnos con este a la nueva organización que encabezaría en el marco de un proyecto estratégico.
Por situaciones concretas, de rehabilitación médica, me tuve que integrar con cierto retraso de manera individual directamente con Román.
Ya habrían llegado al país los primeros compañeros seleccionados por su nivel de responsabilidad en la dirección y capacidad, Amaury como segundo al mando de la organización, Virgilio Perdomo, Billo Gómez Suardy, todos con la tarea de organizar y dirigir la lucha armada urbana de los Comandos de la Resistencia que prepararía las condiciones para la posterior llegada del Grupo Estratégico encabezado por Román.
Caamaño, Lalane (segundo al mando del grupo guerrillero), Juan (Mario Galán) y yo, y luego se integraría Diego Padua, nos ubicamos en el campamento elegido para los entrenamientos a los compañeros que comenzarían a llegar, individual o en grupo, que formarían el Ejército Guerrillero de Liberación Nacional.
Durante varios meses pude compartir diariamente con Román, conocer parte de su historial, sus sentimientos, su espíritu de solidaridad, sus ideas, su visión sobre el futuro dominicano como parte de un profundo programa de transformaciones, de cambios socio-económicos, sus apreciaciones sobre el socialismo, su concepción de la necesidad de una sociedad a partir de lo dominicano, preocupado por la protección y conserva de nuestro patrimonio. Él estaba convencido de la necesidad de nuestra independencia política, de la conservación de la soberanía, sus experiencias al frente del gobierno constitucionalista de abril así se lo indicaban.
Era antiimperialista, pero no un radical a ultranza, exhibía concepciones flexibles.
El Caamaño que conocí en Cuba era un hombre de mucha nobleza personal y espiritual, no se parecía a un “guardia clásico de los que leen al revés”. Nunca lo vi fuera de sí, ni hacer uso indebido de bebidas alcohólicas, compartía un trago social con todos nosotros en determinados momentos de celebraciones. Era un hombre de carácter, como debía ser, pero no temperamental, no era un ángel, como ninguno de los demás, su origen militar y su vida en los cuarteles formaron la reciedumbre de su personalidad.
Ninguno de los hombres de Caamaño era una damisela, casi todos formados en la universidad de la vida expresaban el tigueraje del pueblo.
Desde que Eugenio (Lalane José) fue herido y luego cae mortalmente, nunca se separó de él, y al final, hecho prisionero de guerra, cuando percibió la intención criminal de sus asesinos, todo su pensamiento se concentró en la patria y grito: “¡Viva la República Dominicana¡”.
Un hombre así solo expresa grandeza.
Amaury y sus compañeros, Virgilio, La Chuta, Ulises, cayeron el 12 de enero de 1972, este trágico hecho aumentó la presión ya existente en la organización, en la tarde de ese mismo día yo cuestioné en el campamento a Román y a Eugenio por la caída solitaria de esos compañeros, por lo que desde entonces he dicho que cayeron solos en combate. Exigía una amplia explicación, fui duro en mis críticas, sin embargo, no se empleó contra mí ninguna medida de coerción que me privara del derecho a expresarme.
Pasé tres días excluido de la tropa en diálogo (discusión) con la dirección y no se produjo ninguno de los comportamientos que ahora destacan maliciosamente contra Caamaño.
Planteé condiciones para quedarme en la organización, no se quiso discutirlas, me costó mucho decidir quedar fuera, no tenía otra alternativa, era una presión para buscar salidas, conocía mejor que cualquiera lo que ocurría internamente. Antes de enero había tratado con la mayoría de los compañeros y todos estaban de acuerdo, no de renunciar, sino de dialogar para romper obstáculos y seguir adelante. Algunos de los que ahora detractan a Caamaño participaron en la evaluación que hiciéramos de la situación, pero no fueron capaces de hacer las críticas en ese momento para salir del impasse.
¿Por qué se quiere ahora, 42 años después, manejar los hechos de manera malvada y perniciosa?
¿Qué se busca? ¿Qué significa para la juventud dominicana, para el pueblo dominicano, política e ideológicamente que se pretenda detractar la imagen del Héroe de Abril?
¿Quién o quiénes están detrás de esta burda maniobra e infame alevosía política?
Para el pueblo dominicano el Proyecto Estratégico de Caamaño debe ser algo más que un episodio simple, en particular las lecciones de Playa Caracoles deben ir más allá de una amena narrativa de los hechos, y una investigación concreta de estos que permita ilustrar y aprender de los mismos, para educar al pueblo y quede plasmada la memoria histórica real.
Playa Caracoles se inició en los terrenos de la Cuba revolucionaria acompañada con experiencia y el acercamiento de sus líderes y dirigentes, que tuvo como cabeza a Francisco A. Caamaño y a una pléyade de jóvenes revolucionarios dominicanos que pusieron en primer plano los intereses de la patria por encima de sus intereses particulares.
¿Por qué ahora quieren presentar “Otra cara de Caamaño”?
Para quienes conocimos al Caamaño revolucionario en Cuba este siempre tuvo una sola cara, nunca cambió, los cambios se produjeron en su entorno e internamente, se podría decir que cambiaron los tiempos, que la Revolución Cubana cambió su estrategia, que sus políticas solidarias cambiaron.
La Revolución Cubana había cifrado sus esperanzas políticas en la campana del “Che” en Bolivia, y a raíz de la muerte de este, todo cambio.
No hay que buscarle otra cara a Caamaño, como sus detractores quieren.
Están equivocados, han perdido el norte político, han inventado ramas para no apreciar el bosque.
¡Caamaño fue un auténtico patriota y revolucionario que cumplió con su responsabilidad histórica!!