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Enfoque estratégico

Refundar la izquierda para convertirla en opción de poder

Ulloa Morel ubica el inicio del declive en los años 70 y el “desconcierto” de 1978: la izquierda, dice, creció en número, pero no supo convertir la apertura en estrategia.

Luis  Ulloa Morel/Hoy. Chaimy Soriano

Luis Ulloa Morel/Hoy. Chaimy Soriano

Hainan Reynoso Uribe
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Por décadas, la izquierda dominicana se forjó bajo la represión, se curtió en la lucha social y protagonizó episodios que combinan “heroísmo” con una estela de errores que hoy la mantienen fuera de la disputa real por el poder. Así lo sostiene el profesor jubilado de la UASD y militante histórico Luis Alcides Ulloa Morel, autor del libro “Izquierda Dominicana: contribución a un marco para una refundación”, quien describe a ese campo político como “descolocado” y “desbordado por la realidad”, con una crisis que a su juicio se arrastra desde el desconcierto posterior a 1978 y se profundiza tras la caída del campo socialista en 1991.

Ulloa Morel no se detiene en la nostalgia, sino que hace una lectura política y plantea que si la izquierda aspira a renacer como opción de poder, tendría que hacer una “revolución a sí misma”, asumir la democracia representativa como terreno de disputa, reconstruir su vínculo con la sociedad organizada y diseñar una estrategia electoral sostenida que no sea simple participación por inercia. En su diagnóstico, la izquierda dominicana dejó de hablarle al país en clave de Gobierno y terminó atrapada en “cascarones” internos, sin narrativa, sin equipos de comunicación y sin un proyecto creíble de acumulación de poder.

Desbordada por la realidad

“Agotamiento”, en la definición de Ulloa Morel, no es una simple etapa de confusión coyuntural, sino una suma de factores, entre las que se cuentan la desconexión social, falta de estrategia, déficit teórico y una cultura política acostumbrada a la resistencia más que a la construcción de poder. “Es una izquierda descolocada… que fue sobrepujada por la realidad, no supo sintonizar”, afirma.

Ese desorden, explica, se expresa en la pérdida de presencia en las luchas concretas y en la incapacidad de convertir esa experiencia en una vía electoral sólida. “Fuimos abandonando las luchas sociales sin pasar de manera decidida a la lucha electoral… El movimiento social es base de cualquier proyecto de izquierda electoral”, señala, y agrega que la izquierda dominicana ha sido “tímida y vergonzante” en el campo electoral, limitándose muchas veces a “aprovechar las elecciones” en lugar de ir a ellas a “construir poder”.

Su crítica incluye un señalamiento conceptual: la izquierda nació, creció y se formó “bajo la represión” y no aprendió a hacer política en escenarios de apertura. Ese factor, dice, coincide con un problema más profundo: la carencia de herramientas teóricas para leer la sociedad, comprender sus transformaciones y trazar una estrategia de poder. “La palabra esencial de todo proyecto político es poder político… La izquierda no tiene estrategia y yo creo que nunca la ha tenido”, sostiene.

Del voluntarismo a la minoría permanente

Ulloa Morel distingue el valor moral del heroísmo de la eficacia política. Para él, parte de la historia de la izquierda dominicana se ha construido en clave épica, pero sin cálculo estratégico. “La política no es un problema de honor”, advierte, y cuestiona acciones que —aunque admirables— no constituyeron rutas reales de poder.

A esa tendencia la llama voluntarismo: la supremacía de la voluntad y el sacrificio sobre la organización, el análisis y la estrategia. “El voluntarismo… es creer demasiado en lo que está en tu cabeza y no ver los hechos”, plantea. De ahí su insistencia reconocer derrotas, entender coyunturas y prepararse a largo plazo.

El resultado de no hacerlo, afirma, fue convertirse en una “minoría permanente, casi minoría estratégica”, agravada por divisiones internas, sectarismo y pérdida de referencias internacionales tras el derrumbe soviético. “Nos quedamos sin referencia creíble”, resume, al explicar cómo la “proliferación de grupos” y la migración hacia la derecha se volvieron signos de un malestar no resuelto.

La izquierda “muda”

Uno de los pasajes más severos del diagnóstico de Ulloa Morel tiene que ver con la ausencia de la izquierda en el debate nacional. “¿Dónde está la izquierda? ¿Qué dice sobre la reforma fiscal, salud, educación…? Tampoco sobre nada decimos”, sentencia. Y lo vincula al vacío organizativo: “Ninguno de los partidos de izquierda tiene política de comunicación… La izquierda dominicana es muda y no se da cuenta de que es muda”.

Para él, no se trata de emitir consignas, sino de construir una visión política integral que conecte causas sectoriales —ecología, salud, educación— con un proyecto de país. Reconoce que hay cuadros valiosos en áreas específicas, pero critica que “no hablan como políticos” o que lo hacen de forma aislada, sin una narrativa nacional.

La izquierda necesaria:

Propone una izquierda “socialista”, en el sentido de defender la preeminencia de lo social sobre lo privado; “pluralista”, capaz de convivir con corrientes diversas sin caer en la intolerancia; “electoral”, comprometida con la democracia y con la disputa institucional.

Defiende recuperar palabras que —según dice— la derecha monopolizó: patria, democracia, libertad. “La democracia no es un concepto de derecha… es un concepto final de izquierda”, afirma, al tiempo que advierte que la democracia dominicana convive con una desigualdad que la vacía: “No es una democracia plena… es plutocracia”.

El socialismo que propone no es una caricatura ni un dogma, sostiene, sino la idea de que lo social debe prevalecer: “significa preeminencia de lo social sobre lo privado”. Y el pluralismo, añade, no es debilidad sino legitimación del disenso: “Hay derecho a disentir… nadie debe ser preso de conciencia”.

Refundar

Refundar, para Ulloa Morel, no es “borrón y cuenta nueva”. Es “volver a empezar sobre nuevas bases”, integrando lo valioso de la tradición, pero superando prácticas y mentalidades que bloquean el crecimiento. Eso exige, insiste, un proceso de reflexión y autocrítica que no se convierta en cacería interna, sino en reorientación estratégica.

El objetivo no es reorganizar siglas, sino construir poder: “El poder conforman dos cosas: fuerza y legitimidad”. En su visión, fuerza no es militar, sino intelectual, organizativa, social y numérica. Es estar donde está la gente, movilizar con sentido y lograr que la percepción pública cambie: “Tú eres débil, aunque seas fuerte, si la gente cree que tú eres débil”.

Entre las tareas concretas que menciona están: crear corrientes de opinión favorables, formar auditorios, desarrollar medios y equipos de comunicación, estudiar la sociedad dominicana en transformación permanente y asumir las elecciones como “fecha fatal” que obliga a organizar, programar, comunicar y presentar candidaturas con credibilidad.

La oportunidad del 2028

Ulloa Morel reconoce que el clima político global y local no favorece a la izquierda, pero insiste en que las elecciones del 2028 representan una oportunidad para comenzar “sin prisa, pero sin pausa”, con trabajo simultáneo en múltiples frentes. Como meta inicial aspira a salir del encierro de porcentajes mínimos y construir una presencia real en el territorio, en las mesas electorales y en la conversación nacional.

Sobre el autor
Hainan Reynoso Uribe

Hainan Reynoso Uribe

| Periodista con casi 27 años de experiencia. Licenciada en Comunicación Social con maestría en Ciencias Políticas para el Desarrollo Democrático. Correctora de estilo, locutora, maestra de ceremonias. Guardiana de la Verdad.

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