Obesidad Infantil: La verdadera razón

Glennys Contreras

Es alarmante el aumento progresivo de la obesidad en niños y niñas. Escucho con frecuencia en mi consulta la inquietud de los padres por el aumento de peso de sus hijos, cuestionándome: “¿consulta niños?, ¿puedo traer a mi hija que también es “gordita”?, ¿qué puedo hacer con mi hijo que “está pasadito de peso”?”

Como resultado de la postmodernidad uno de los efectos negativos es esta enfermedad cuya causa fundamental es un desequilibrio energético entre las calorías consumidas y las calorías gastadas. Si analizamos esto, se hace evidente por qué la obesidad es considerada como la epidemia del siglo XXI y por qué cada día se suman a la lista más infantes que la padecen.

Veamos:
1. Calorías consumidas: En la actualidad, el estilo de vida acelerado – donde madres y padres trabajan y sólo queda tiempo para optar por la “ley del mínimo esfuerzo” – ha hecho que se aumente la ingesta de “comidas rápidas”, se coma más fuera de casa, se ofrezcan meriendas no saludables (pre empacados, bebidas con sabores, colorantes y preservantes artificiales), etc.

2. Calorías gastadas: Con la tecnología se ha disminuido casi a cero la actividad física, se han sustituido los juegos tradicionales que requerían movilidad como “el topao”, “la cantarita”, “la ronda”, etc., por los videojuegos, la televisión, tabletas electrónicas y computadoras.

3. Resultado: niños y niñas que comen muy poco saludable, fuera de horarios y con estilos de vida sedentarios, lo que conlleva a una sobrealimentación y por consiguiente a sobrepeso y obesidad.

Y mientras este sobrepeso inicia en etapas mas tempranas de la vida, hay mayor tendencia a que persista en la adolescencia y, si no se toman medidas adecuadas, a que continúe hasta la adultez. Se asocian con un incremento en el riesgo de morbilidad y mortalidad y a una reducción significativa en la expectativa de vida, ya que los niños obesos y con sobrepeso tienen más probabilidades de padecer enfermedades crónicas no transmisibles como diabetes, enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, dislipidemias, accidentes cerebrovasculares y muchas otras patologías entre las que se incluyen trastornos del sueño, depresión, ansiedad, problemas articulares y metabólicos.

Lo más importante es saber cómo detenerla y los detalles los compartiremos en nuestra próxima entrega. Esta columna es la sección educativa de la Sociedad Dominicana de Nutrición Clínica y Metabolismo. Escribe tus preguntas a: [email protected] / @sodonuclim.