Guardianes de la verdad Opinión

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El pasado viernes diez de agosto del año en curso, en la página 17 del periódico Hoy, un grupo de «cristianos» que integran el Partido Evangélicos de la Renovación Dominicana Nacionalista (PERDON) una organización política fundada en el año 2005 y a la que aún le faltan diez mil firmas para someter su solicitud de reconocimiento ante la Junta Central Electoral.

Me llena de asombro y pavor ver cómo la ambición de poder terrenal obnubila la mente de algunos profesos cristianos que dicen ser discípulos de aquel que dijo: «Mi reino no es de este mundo…» San Juan 18:36″. Se olvidan estos «cristianos» del ejemplo de Jesús, que su vida de testimonios nos amonestan contra tales pretensiones, pues, Jesús dijo: «Dad, pues, a César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios» (San Mateo 22:21). Aquí, Jesús confirma la separación de Iglesia y Estado.

«Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo….Pero mi reino no es de aquí» (San Juan 18:36).

Jesús es tentado por el diablo, y éste le llevó a un monte muy alto y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: todo esto te daré, si postrado me adoras (S. Mateo 4:8,9). En el versículo siguiente (San Mateo 4:10) Jesús reprende al diablo, y le dice: «vete Satanás porque escrito está: Al señor tu Dios adorarás y a él solo servirás». Pues el mismo Jesús fue quien dijo que no podemos servir a dos Señores, porque o aborrecerá al uno y amará al otro… No podéis servir a Dios y a la riqueza del mundo (el Estado). (San Mateo 16:13).

Otro ejemplo donde también podemos ver la separación de iglesia y Estado es en la ley de los diez mandamientos (el decálogo). Repartidos en dos tablas de piedras; para regir la justicia del hombre sobre la tierra. En la primera tabla, figuran los primeros cuatro mandamientos, que relaciona al hombre con Dios (religioso) y en la segunda tabla, los seis mandamiento restantes, que relaciona al hombre con el prójimo (civil-político) (San Mateo 22:35-40).

Si nos olvidamos del pasado, estamos condenados a repetir la historia.

Estos profesos cristianos no saben que organizar un partido político para alcanzar el poder civil es simplemente unir la iglesia y el Estado. Pues hemos olvidado el efecto axiomático que deriva de la unión de iglesia y el Estado, trayendo como consecuencia intolerancia y persecución sobre los que rechacen sus dogmas, y consecuentemente la pérdida de las libertades políticas y religiosas.

Recuerden lo sucedido en la edad media, cuando la iglesia primitiva se corrompió (apostasía) al apartarse de la sencillez del evangelio al fornicar con los reyes de la tierra (unión iglesia y Estado) pues perdió el espíritu y el poder de Dios; y para dominar las conciencias buscó el apoyo del poder civil. El resultado fue el papado, es decir una iglesia que dominaba el poder del Estado y se servía de él para promover sus propios fines.

La edad media está registrada en la historia como la edad oscura del romanismo, pues el error y la ignorancia de esa época disminuyeron las ciencias y las artes, siendo necesario el Renacimiento para revivir todo lo que había muerto con la tiranía y opresión papal durante 1,260 años. Terminado el Gobierno de supremacía papal en el año 1799, con la muerte de Pío VI en cautiverio, florecieron las artes y las ciencias con la revolución industrial del siglo XVIII.

No recuerdan estos seudo-cristianos cómo el gobierno temporal de supremacía papal fue un régimen de intolerancia y persecución religiosa, que trajo como resultado las cruzadas, las hogueras, la inquisición, los mártires, etc.

Pues, como estudiosos de las profecías bíblicas, tarde o temprano este sistema político religioso llegará, pero ha de empezar por los EE.UU. (fase religiosa) como ejemplo a imitar por las demás naciones del mundo cumpliéndose así la predicción de Apocalipsis 13: 15-18 y C. S 496, 498″: «La imagen de la bestia (EE.UU., religiosa protestante) representa la forma de protestantismo apóstata que se desarrollará cuando las iglesias protestantes busquen la ayuda del poder civil para la imposición de sus dogmas».

De seguir ese nefasto camino, al final del trayecto esos señores religiosos serán chasqueados y desacreditados, pues en el sector político no hay nada que buscar, es un sistema en decadencia hasta su final transición a un nuevo sistema religioso en los Estados Unidos, el protestantismo apóstata, una imagen de la primera bestia, análoga a la transición de Roma política a Roma religiosa, donde el poder religioso dominará el poder civil y se sirve de él para promover sus propios fines.

Atentamente,

Leonel Garó

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