Qué se dice
Casos de familia
En la provincia La Altagracia, de los miembros de una familia a los que el Ministerio Público acusa de secuestro, extorsión, lavado de activos y soborno

Familia
Casos de familia.- Decían los viejos de antes que hay que estar vivos para ver ciertas cosas y, efectivamente, las estamos viendo. Y aunque alguien podrá decir, con mal disimulado cinismo, que son los signos de los tiempos, eso no nos obliga a resignarnos y aceptar que como sociedad estamos obligados a convivir con esas manifestaciones de nuestra “postmodernidad tropical”, como la llama un amigo con mas ganas de joder que pretensiones sociológicas, entre cuyas características sobresalen la inseguridad que nos roba el sueño y la tranquilidad y la violencia nuestra de todos los días, esa que convierte un simple roce entre dos vehículos en motivo para matarse a balazos. Y como la integridad de la familia, sea cual sea el concepto que tengamos de ella en el siglo XXI, sigue siendo una preocupación para la mayoría de nosotros, estos casos no deberían pasar inadvertidos sin que al menos tomemos nota, para luego no alegar ignorancia, del mensaje que nos envían y las previsibles consecuencias de no saber reaccionar a tiempo.
Hablo del apresamiento, en la provincia La Altagracia, de los miembros de una familia a los que el Ministerio Público acusa de secuestro, extorsión, lavado de activos y soborno, ya que la madre, según la acusación, intentó sobornar con RD$400 mil a miembros de la Policía para evitar la detención de su esposo y sus hijos. El otro caso al que quiero referirme ocurrió en San Francisco de Macoris, donde una joven de 22 años mató de un balazo a su hermanita de doce durante una riña familiar. ¿Dónde consiguió el arma? ¿Dónde estaban sus padres? Solo hay preguntas sin respuestas. Según la crónica periodística, que no señala las razones por las cuales riñeron las hermanas, la agresora emprendió la huida tan pronto cometió el hecho, pero ayer tarde se entregó. De antemano se sabe que la vida de esa muchacha, después de hacer lo que hizo y lo que le espera, está echada a perder a sus 22 años. Pero en unos cuantos días, salvo a su propia familia o lo que quedó de ella, eso no le importará a nadie.