Guardianes de la verdad Opinión
Diomedes Núñez Polanco

Diomedes Núñez Polanco

Creado:

Actualizado:

-2-

Si en los siglos XVIII (las grandes revoluciones: la norteamericana y la francesa, y sus consecuencias), XIX (las independencias nacionales de América Latina, y los conflictos e insurrecciones desatados por la Revolución francesa, así como el influjo del marxismo) y XX ( las dos guerras mundiales, la de Vietnam y el fenómeno de la guerra fría, así como las caídas la URSS y el Muro de Berlín, entre otros grandes sucesos), la guerra fue la protagonista, independientemente de los avances de la ciencia y la tecnología; hoy, en el siglo XXI, la violencia se impone, como se tratara de competir con la revolución tecnológica, de la información y digital en marcha.

El mundo amanece cada día con nuevas sorpresas.

Antes del anuncio en 1899 de los resultados de su arbitraje frente a la controversia entre Gran Bretaña y Venezuela, por problema de límites territoriales entre este país y su vecina Guyana, Estados Unidos ya había obtenido sus objetivos con la supuesta defensa de los intereses venezolanos. Desde el 17 de junio de 1896, ya había tenido campo abierto para sus actividades expansionistas en América, luego de que los ingleses admitieran el principio monroísta de “América para los americanos”, al revocar su tradicional política de presencia preponderante, casi exclusiva, en la región del Caribe, cuando dejaron libre a Estados Unidos para anexarse la isla de Cuba.

Puede leer: Respaldo de Trump y empresas de EE. UU. a manufactura textil de zonas francas locales

Fue durante el gobierno de William McKinley cuando intervino en la guerra de independencia de los cubanos contra España; su política respecto al conflicto hispano-cubano ya había sido planteado por el presidente Grover Cleveland, en su último mensaje al Congreso, el 7 de diciembre de 1896:

“Se sugiere ahora que los Estados Unidos podrían comprar la Isla. Esta sugestión sería muy digna de consideración, posiblemente, si hubiera una evidencia cualquiera de un deseo o una inclinación de parte de España a aceptar semejante proposición”.

Y en otra parte del discurso precisaba:

“Urge finalmente, que cuando todos los otros métodos hayan fracasado, la actual contienda interna de Cuba podría terminarse mediante nuestra intervención, aun al costo de una guerra entre los Estados Unidos y España( ..)”.

McKinley no hizo nada distinto de lo planteado por James K. Polk, Franklin Pierce, James Buchanan, Ulises Grant y Grover Cleveland. Intentó la compra de Cuba y ante la negativa española tomó el camino de la intervención y la guerra.

Para llevar a cabo lo último era necesario un pretexto, por pequeño que fuera. Respondía a un método tradicional de Estados Unidos: lo realizaba antes de lque fue el acorazado norteamericano que en la noche del 15 de febrero de 1898 tripulantes. Aunque se dijo que el buque estaba de visita en Cuba, en realidad había sido enviado a petición del Cónsul norteamericano en el territorio.

La guerra de independencia se encontraba en una etapa trascendental. Se había iniciado el 24 de febrero de 1895, aunque sus comienzos lejanos se remontaban al 10 de octubre de 1868. Era previsible el cada vez mayor avance de las fuerzas sublevadas, y el gobierno estadounidense entendió también que había llegado la hora de pasar a controlar la situación.

El 25 de marzo, McKinley hizo unas exigencias sobre un acuerdo de paz a España con relación al caso cubano, y le exigió que diera respuesta antes de tres días. El gobierno español pidió más tiempo; no valió que el Ministro (embajador) norteamericano en Madrid, informara a Washington que si se le daba el tiempo necesario”estaba seguro de conseguir la paz en Cuba antes del próximo octubre…”

Aunque el gobierno español concedió el 9 de abril (1898) un armisticio en Cuba, el 11 de abril el presidente McKinley sometió al Congreso su mensaje solicitando la autorización para declararle la guerra a España: “Usar las fuerzas militares y naveles de los Estados Unidos”, para asegurar la paz, la tranquilidad y la protección de cubanos y norteamericanos.

Sobre el autor
Diómedes Núñez Polanco

Diómedes Núñez Polanco

tracking