Economía
Ante el aumento de la presión inflacionaria
Para lo inmediato y por tiempo indefinido, no está garantizada la estabilidad de precios al consumidor de los carburantes ni de la electricidad que reciben hogares, medios de producción y comercio.

Editorial
A un país importador neto de petróleo y demorado en desarrollar alternativas avanzando hacia fuentes renovables, la guerra entre Irán Estados Unidos con tendencia a extenderse augura aumentos graduales en el costo de la vida bajo la gravitación de los precios de los derivados del crudo que ya el pasado fin de semana pasó a sentirse en el de un combustible tan universal en nuestro medio como es la gasolina.
Para lo inmediato y por tiempo indefinido, no está garantizada la estabilidad de precios al consumidor de los carburantes ni de la electricidad que reciben hogares, medios de producción y comercio. Habría que pagarlos más caros a menos que el Gobierno –a costa de mayores sacrificios fiscales y riesgos para su disponibilidad financiera ya reducida- insista en subsidiarlos más allá de lo razonable y de sus reales posibilidades.
Otros factores acentuadamente impredecibles podrían sumarse con impactos inflacionarios a la situación bélica del Medio Oriente en esto tiempos de alteraciones en el régimen de lluvias por efecto del cambio climático que incidiría considerablemente contra la producción de alimentos tanto por inundaciones como por sequías, siendo la región del Caribe una de las dos más expuestas en el hemisferio a los eventos climáticos extremos.
Aunque la economía dominicana está considerada fundamentalmente sólida, se vuelve prioritario concentrar esfuerzos, tanto privados como públicos, en mitigar los efectos de las hostilidades entre países de la zona del mundo de mayor valor estratégico para el suministro mundial de combustibles fósiles lo que genera un entorno de tensiones, aumentos de costos de producción y sume a Estados en incertidumbres financieras.
El Gobierno debería contrarrestar las adversidades asociadas a los desbalances de la economía mundial, reduciendo el gasto corriente y reorientando el subsidio social para que solo llegue a quienes realmente lo necesiten y así disponer de más recursos para fortalecer la inversión pública. Antes de que llegara esta coyuntura de conturbación internacional por un conflicto ya existía la urgencia de disminuir la burocracia, cobrar más impuestos y sacar de la informalidad a la mayor parte de la economía dominicana.