Paz
La Carta de la ONU llamada a prevalecer

Editorial
La multilateralidad en el marco de la Organizaciones de las Naciones Unidas está dramáticamente puesta a prueba en estos momentos por las posibles repercusiones de un efecto dominó contra el orden internacional que tendría como punto de partida la región del Caribe por la acción de fuerza con que Estados Unidos convirtió súbitamente al presidente ilegítimo de Venezuela, Nicolás Maduro, y a su esposa en reos de la justicia norteamericana acciones que deben estar atadas a procedimientos ordinarios. Para la República Dominicana, situada con implícitos riesgos en las inmediaciones del teatro de los acontecimientos que generan gran tensión entre países miembros, es de crucial importancia que los actores colocados en confrontación se acojan exclusivamente al recurso del diálogo y a la supremacía de los arbitrajes como herramientas para alejar de escaladas sus conflictos.
La apelación de emergencia al Consejo de Seguridad, limitado en su accionar de ayer a escuchar exposiciones, resultó un primer paso hacia la dilucidación que zanje diferencias en sustitución de las vías de hecho y en la que quedaron expresados mayoritariamente criterios en contra de agresiones a la soberanía de cualquier Estado, estando todos los miembros de la ONU obligados a respetar su Carta Fundacional suscrita en el año 1945. Acogida para mantener la paz, promover los derechos humanos y la cooperación internacional.
El mundo está advertido, y particularmente los países de las Antillas, de que con la acción bélica para el apresamiento en la capital venezolana (y así lo reconoció ayer el secretario general del organismo, Antonio Guterres) se ha sentado un precedente peligroso, independientemente de los motivos invocados. La invitación a entablar un diálogo sin exclusión de contendientes, está formulada formalmente con aspiración a que las partes se comprometan al pleno respeto a los derechos humanos y al Estado de derecho. Procedía, y así lo hizo Guterres, recordar al concierto de naciones y a los protagonistas de este enfrentamiento, que el acatamiento de la carta constitutiva de la ONU no es opcional. Sus países miembros no deben estar expuestos a acciones unilaterales de inusitada violencia.