Agua
Lluvias que resaltaron notables insuficiencias
Porque la naturaleza discrimina poco y es evidente que la pobreza es la que más víctimas aporta a sus excesos de agua y vientos, se reafirmó antier que también afecta aunque en menor proporción algunos de los espacios supuestamente mejor urbanizados de Santo Domingo lo que obliga a admitir que los intensos derrames de las nubes sobre el territorio nacional desnudan incapacidades para canalizar

Editorial
Porque la naturaleza discrimina poco y es evidente que la pobreza es la que más víctimas aporta a sus excesos de agua y vientos, se reafirmó antier que también afecta aunque en menor proporción algunos de los espacios supuestamente mejor urbanizados de Santo Domingo lo que obliga a admitir que los intensos derrames de las nubes sobre el territorio nacional desnudan incapacidades para canalizar, a la defensiva y para el mejor aprovechamiento, el líquido que abunda torrencialmente sobre esta parte de la zona del Caribe.
Que el perjuicio por temporales llegue incluso, aunque con baja intensidad, a sitios con porciones de primera como Arroyo Hondo, Cuesta Hermosa y Cuesta Brava no debe sorprender: la ausencia de alcantarillado pluvial y sanitario en el Gran Santo Domingo supera el 70% de esta gigantesca zona habitada y Capital de la República que es donde mejor se construye y más brillan los barrios de buen nivel social, ciudad que un relevante líder político y ex presidente describió con singularidad como un “Nueva York chiquito”, donde, efectivamente, el bien y el mal se juntan desequilibradamente en términos sociales
Se recuerda, por demás, que solo es librada de suciedad una cuarta parte de las aguas residuales de esta mega-urbe caracterizada por un crecimiento caótico que ya devoró con varilla y cemento el cinturón verde que se proyectó para amortiguar el brutal y expansivo crecimiento de la “ciudad primada” (pero con algo de primitiva) fundada por el “adelantado” colonizador Bartolomé Colón en 1496. Lo que significa que la más poblada ciudad dominicana, y de la que muchos de sus habitantes dicen sentirse orgullosos, nunca queda demasiado lejos de sus despojos orgánicos ya que estos, en su mayor parte, reposan almacenados en la parte baja del suelo que pisan.
Aunque más de un Presidente de la República dijo alguna vez que la lluvia siempre paga sus daños, lo cierto es que más del 60% de las aguas que llegan desde la alto va a parar al mar totalmente desaprovechada y sin asumir deuda alguna por falta de infraestructuras que la retengan.