Trabajo
Procede llenar el vacío legal en materia laboral
Ha brillado la falta de respaldo a fórmulas intermedias que concilien razonablemente las posiciones hasta ahora irreductibles de las partes interesadas para redirigirlas al Poder Legislativo en la confianza de que auspiciaría remuneraciones justas y adecuados niveles de rentabilidad empresarial.

Editorial
Después de consensuado en un 90% el texto de un proyecto de Código de Trabajo para superar mandatos desfasados la divergencia entre las partes sobre la cesantía tal como se la conoce tiene desactivado el proceso aprobatorio en perjuicio de los contendientes y de la propia sociedad que aguarda los beneficios de unas relaciones obrero-patronales más favorables a un clima de inversiones y de creación de empleos.
Ha brillado la falta de respaldo a fórmulas intermedias que concilien razonablemente las posiciones hasta ahora irreductibles de las partes interesadas para redirigirlas al Poder Legislativo en la confianza de que auspiciaría remuneraciones justas y adecuados niveles de rentabilidad empresarial. El viejo código está absolutamente fuera de orden por sus negaciones al crecimiento de las utilidades a los entes patronales y de concesiones a la clase laboral. A los primeros porque la obsolescencia normativa les dificulta crecer en captación de utilidades y a los segundos porque aunque el PBI va en ascenso y el clima es realmente favorable a actividades industriales y comerciales, el desempleo sigue siendo alto y el ingreso promedio de la masa laboral es insuficiente para el costo de la vida en ascenso.
Superar las causas de la inequidad obliga a flexibilizar actitudes para marchar pragmáticamente hacia una avenencia que ponga fuera de escenario, por ahora, la “manzana de la discordia” de las indemnizaciones por despidos a fin de no demorar más los beneficios de las actualizaciones normativas ya convenidas y que innegablemente reforzarían la protección legal y los derechos de los asalariados con un código mas garantista sin reducir sustancialmente los derechos de sus contrapartes.
Lo principal –difícil de lograr en este momento- es configurar con sentido de provisionalidad un orden jurídico aceptable por igual para propietarios de medios de producción y servicios y para liderazgos sindicales llamados a exhibir capacidad negociadora en esta difícil coyuntura sin que nadie renuncie a sus objetivos. De ellos dependería que el país conserve la estabilidad productiva que le caracteriza en medio de un panorama internacional desfavorable y amenazado de desestabilización.