IA
¿Hacia dónde nos llevarán estos caminos?
El mundo ha cambiado de manera inimaginable. La inteligencia artificial está creando sus propios trillos por donde, sin darnos cuenta, transitamos todos. Vivimos en la posverdad. Muchas veces desconociendo los que es real o supuesto.

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El mundo ha cambiado de manera inimaginable. La inteligencia artificial está creando sus propios trillos por donde, sin darnos cuenta, transitamos todos. Vivimos en la posverdad. Muchas veces desconociendo los que es real o supuesto. Por tal motivo, a muchos de nuestra generación se les hace difícil entender algunos comportamientos, sobre todo políticos, ya que en realidad no se explica lo que se desea. Pareciera como si lo importante es decir cosas, llamar la atención.
Lo que constituyó el fin de la guerra fría y el surgimiento de las ideas neoliberales y la globalización, en cierto modo contribuyeron a colocar el mundo en un limbo ideológico. Por lo cual, muchas agrupaciones y personas pensantes, luchadoras y conscientes de que un país como el nuestro con indudables debilidades sociales, económicas como institucionales, necesitan modificar concepciones estructurales, callan o confunden. Al extremo de que hoy día, en sus discursos ya no se notan diferenciación entre derechistas o izquierdistas, liberales o conservadores, progresistas o atrasados.
Muchos pronunciamientos y críticas, aún con los mejores deseos, lamentablemente tienen muy pobre contenido social. Hemos arribado a un mundo sin mucha diferenciación en las narrativas. Y así, cualquier pronunciamiento, bien lo pueden hacer los de pensamientos denominados progresistas o atrasados; los avanzados o los conservadores. Porque en el fondo, muy pocos cuestionan en esencia las estructuras sociales, económicas, culturales, morales. De alguna manera todos se han ido convirtiendo en opositores o defensores de los gobiernos. Pero sin tocar ni con el pétalo de una rosa los aspectos que provocan la pobreza, atraso económico, social y hasta político.
Esta situación en realidad dificulta distinguir entre unos y otros. Muchos ignoran que ser opositor pasivo o enérgico, crítico o sutil, no hace a nadie de derecha o izquierda ni separa a los conservadores de los liberales. Los unos y los otros en ocasiones adoptan las mismas formas al formular críticas, al hacer política. Solo se sabe que quienes defienden el derecho a la vida, las costumbres cristianas, la moral y cívica, han pasado a ser denominados como atrasados.
En tal sentido, si los dirigentes y grupos políticos que se dicen diferentes a los tradicionales quieren realmente diferenciarse, deben hacer planteamientos que sacudan las conciencias de los ciudadanos y les lleven mensajes convincentes, pues aquí todo el mundo habla de lo mismo. Los ejemplos los tenemos a diario.
Algunos plantean que no se debe hablar de derecha ni de izquierda, porque esa figura geométrica no existe; sin embargo, para que los pueblos puedan establecer diferencias entre lo que se critica y se pretende hacer -y si entienden que los partidos siguen siendo la base más sólida de la democracia y la institucionalidad más allá de los liderazgos - habrá la necesidad de crear nuevos planteamientos. Que la gente sepa hacia dónde irá con unos o con los otros.
Y si por algunas razones a los dirigentes se les hace difícil tocar temas estructurales para lograr diferenciarse entre avanzados o atrasados, una ruta podría ser la de hacer propuestas que puedan crear expectativas y entusiasmo. Comenzando por la de afianzar las costumbres que le han dado origen a nuestra nacionalidad. Respetar las leyes, la ética y la moral, el civismo, los principios cristianos y la libertad.